Enamorarse sin ser lastimado

El sufrimiento no tiene nada que ver con el amor!

D amor usted no muere, pero se enferma! Sí, ¿pero es realmente necesario sufrir por amor ? En respuesta a la “escuela de pensamiento” que mide la intensidad de los sentimientos con tormento, identifiquemos actitudes, palabras, pensamientos que nos condenan a un sufrimiento innecesario. De esta manera, nos salvamos de esa típica “compulsión por repetir” que nos lleva a revivir, incluso con un nuevo socio, los errores cometidos en el pasado. ¿Qué se necesita? En primer lugar, la capacidad de mirarnos a nosotros mismos y al otro sin filtros.

Las actitudes equivocadas nos alejan unos de otros

¿Cómo podemos reconocer si nuestro enamoramiento es saludable y portador de bienestar o si prepara el terreno para la infelicidad y la frustración? Basta con ver cómo nos comportamos y con qué actitudes mentales tenemos hacia la pareja. Así como hay formas de ver la relación con la mente abierta, libre de clichés peligrosos, hay actitudes de riesgo que nos alejan de una relación serena con el otro.

– Repetitividad

Adoptar patrones de comportamiento probados evita que te encuentres con tu pareja actual y experimentes con nuevas formas de ser inexplorado. De esta manera se prepara el terreno para la “compulsión de repetir”: los mismos errores, las mismas dudas, los mismos conflictos. Y también haces que una relación recién nacida sea vieja y obvia.

El consejo

Dejar el repertorio amoroso y tirarlo a la basura: el estribillo de “la misma playa y el mismo mar” ha cumplido su tiempo. ¡Y ese tiempo se acabó!

– Planificación para el futuro

Es el sueño de todos, que enamorarse es “para siempre”. Pero a partir de ahí, viviendo fuera del tiempo, no disfrutando del presente, el paso es corto! La tendencia a fijar y consolidar el vínculo en formas más “estructuradas”, como el compromiso, la cohabitación o el matrimonio por miedo a perder al otro, puede, de hecho, inducirnos a proyectarnos sistemáticamente hacia el futuro. ¿El riesgo? Que las expectativas y objetivos futuros oscurecen sus deseos actuales y los de su pareja.

El consejo

Acostúmbrate a vivir hoy, a estar de acuerdo con lo que sientes en el momento presente. Notarás un montón de cosas hermosas que has descuidado.

– Simbiosis

“Tú y yo convirtiéndonos en uno, separados del resto del mundo.” Una tentación a la que es fisiológico darse el gusto en los primeros días, pero insistir es muy peligroso. Para amarse los unos a los otros hay que ser siempre “dos”. Si entonces es sólo uno de los dos el que exige exclusividad, será deber del otro no caer en la trampa.

El consejo

Una pareja sana no tiene miedo a la confrontación con el mundo exterior: son curiosos, permeables y utilizan los estímulos para volver a entrar en juego e implementar un auténtico intercambio entre ellos.

– Celos

Cuando te toma de la mano, una señal mínima es suficiente para desatar la sospecha y hacerte rebuscar en los cajones, bolsillos, incluso en los mensajes de su teléfono móvil…. Peor aún si los celos son retroactivos, porque te condenan a confrontaciones dolorosas con un ex que, si no hubiera sido exhumado constantemente por ti, ya habría terminado en el olvido.

El consejo

Si te reconoces en esta imagen, piensa cuidadosamente: los celos “enfermos” reducen el sexo a un instrumento de posesión y el amor a una cámara de gas.

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