Encuentre las imágenes de su guía de inmediato

Chiara, una mujer de 34 años, lectora psicosomática de Riza, nos cuenta su historia: “Soy una joven arquitecta, no un ejército desde que tuve mi primer hijo, sufro de artritis reumatoide asociada a una fuerte depresión. Cuando terminé la universidad, me lancé con entusiasmo al mundo del trabajo: soñé con crear mi propio negocio y había invertido mis ahorros en la renovación de un apartamento donde abriría mi propio estudio. Luego, en pocos meses, conocí a Lorenzo, me quedé embarazada y me casé. Dejé de lado temporalmente mi sueño, dejé que mi marido me convenciera de que dejara mi trabajo y me dedicara a la familia y sin darme cuenta renuncié.

¡Te enfermas porque te olvidaste de ti mismo!

Cuando el mundo exterior, los papeles que desempeñamos y las limitaciones medioambientales toman el relevo, olvidamos las características únicas que nos distinguen. Día tras día nos hundimos en una rutina que nos impide expresar nuestra naturaleza. En estos casos puede ocurrir que todas las energías no expresadas imploten dentro de nosotros, traduciéndose en síntomas y molestias. Parece que ya no reconocemos el hilo de las cosas, pensamos que hemos perdido el sentido de nuestras vidas. Pero este no es el caso: el núcleo, la esencia única que nos caracteriza, nunca nos abandona. La artritis que sufre Chiara simboliza su estasis vital para su visión psicosomática: desde que dejó de usarlas para diseñar, sus manos se han esclerotizado. Las energías que no usamos se convierten en malestares, pero nuestra esencia también usa otro lenguaje para manifestarse, el de las imágenes.

Encuentra tus espacios y vuelve a tener tu vida en tus manos

Para mover la situación, le sugerimos a Chiara un camino de psicoterapia. Unos meses más tarde, nos reescribió, contándonos su experiencia. La psicoterapeuta trabajó a nivel de lo imaginario, invitando a Chiara a hojear idealmente su álbum de recuerdos, para que pudiera encontrar esas raíces creativas que había olvidado. Durante las sesiones la joven empieza a verse como una niña jugando sobre una gran mesa de madera: ve un teléfono, el lego con el que construyó edificios imaginativos, una serie de lápices y un gato de peluche. Todos ellos son símbolos poderosos del inconsciente: el teléfono representa el intento del alma de llamarla, legos y lápices, su vocación por la arquitectura, mientras que el gato recuerda el poder de la hembra y el deseo inconfesado de independencia. Le faltó una mesa de trabajo, es decir, un espacio en su vida en el que llevar sus pasiones sin ficción ni compromiso. Chiara visualiza esta imagen en momentos de dificultad y comienza a hacerse cargo de su vida: decide renovar el viejo apartamento abandonado durante muchos años y lo convierte en su estudio, lo entrega a su gusto, reanuda el trabajo y de golpe recupera la posesión tanto de sus espacios como de su vida. Nuestro mundo interior produce continuamente imágenes: son símbolos que conectan el momento presente con nuestras raíces intemporales, permitiéndonos evolucionar sin separarnos nunca de quienes somos. Recuperar la trama de estas imágenes en el presente es fundamental: rompen las rutinas mentales, revelan otros lados de nosotros mismos y, sobre todo, conducen a un campo de energía diferente, donde las cosas pueden suceder realmente.

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