¿Energía de vida baja? Así se supera el estancamiento

Annalisa escribe a la redacción de Riza Psicosomatica para contarnos cómo está viviendo el último período. “Cuanto más tiempo pasa, más me doy cuenta de que estoy perdiendo mi energía y vitalidad. Tengo 26 años, me encuentro conmigo mismo, sin saber adónde ir y sintiéndome inútil. Hace poco soñé con mimar a un corderito: estaba en la parada del autobús y esperaba el número 15; no tenía billete y pasaban ininterrumpidamente por el autobús número 2, en el que sé que siempre está el controlador. Aunque tenía el dinero para el billete, decidí esperar hasta el 15. Otra vez soñé que tenía que tomar el autobús con mi madre: ella tenía los billetes, pero yo estoy distraído y ella sube sin esperarme.

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Así que yo, subiendo sin billete en la siguiente, fui detenido por el controlador. Cuando yo y el controlador bajamos a marcar los datos, él desapareció y así escapé de la multa. Otra cosa extraña que me pasa es que a veces, mientras estoy relajado en la cama, puedo pensar en un cachorro de gato que maúlla. En mi vida he cambiado muchos trabajos y esto me ha hecho sentir incapaz, inapropiado, por miedo a no hacer nada siempre lo he aceptado todo, dándome cuenta de que no era lo que quería y ahora que estoy todavía tengo miedo. Pero, ¿qué es lo que quiero? No lo sé: Siento que me estoy apagando.”

Acepte detenerse y escuchar la incomodidad

Annalisa cuenta su historia, quejándose de sentirse despojada de energía, vitalidad y miedo a apagarse. Dice que ha cambiado mucho de su trabajo, sin encontrar nunca lo que realmente le conviene: por otro lado, por miedo a estar demasiado tiempo sin trabajo, nunca se detuvo ni por un momento para entender lo que estaba más cerca de ella. Este continuo vagabundeo ha puesto en crisis a Annalisa, haciéndola sentir un fuerte malestar que finalmente la ha obligado a tomar un descanso de todo.

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Los sueños hablan de una rebelión contra demasiado autocontrol

Ahora, en casa, Annalisa se ve “obligada” a escuchar ese vacío, ese malestar que durante mucho tiempo había llenado con la frenética actividad laboral. Sueña con esperar el autobús, pero cada vez (ya sea porque ella no quiere o porque su madre no la espera) no tiene billete y se arriesga a que el controlador le imponga una multa. Incluso cuando puede “estar en orden” es ella misma quien prefiere no estarlo: en el primer sueño tiene el dinero para comprar el billete, pero no quiere hacerlo, decidiendo tomar el siguiente autobús, el que no tiene conductor; en el segundo sueño, en cambio, es un acontecimiento inesperado que la lleva a subirse al autobús sin billete. En cualquier caso, no acepta la multa….

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Establezca las clasificaciones excesivas para que bajen

¿Qué significan estas cifras recurrentes del controlador y del miedo a la multa que no llega? El controlador y quizás también la madre representan la parte racional y juzgadora de su personalidad, de la que quiere emanciparse, para cuidar de otro rostro ascendente de sí misma, representado por el pequeño animal que debe ser cuidado. Su controlador interno siempre está presente y listo para amonestarla, pero Annalisa escapa a las multas de todos modos y estas escenas quieren decirle que la manera de evitar el juicio constante sobre sí misma existe y ella puede encontrarla.

Confíe en su parte animal: está aumentando la energía

¿Cómo silenciar los constantes juicios y autoacusaciones? Las imágenes contienen la solución : como hemos visto, Annalisa sueña con esperar el autobús con un cordero, otras veces viene a buscar la imagen de un gatito que maúlla. ¿Por qué estos animales se repiten en la mente de Annalisa? ¿Y por qué cachorros? Los animales son criaturas profundamente instintivas: el cordero y el gato representan la parte instintiva “naciente” de Annalisa, la que ella había reservado para concentrarse en los aspectos más racionales de la vida, en primer lugar la búsqueda frenética de un trabajo. Esa parte instintiva, animal, ha resurgido ahora y ella debe seguirla: es el símbolo de su renacimiento, porque una nueva Annalisa sólo surgirá de sí misma para llevarla a comprender lo que es lo más auténtico y lo más parecido a su ser, así como ella siente afinidad con esos animales.

Annalisa debe empezar a cuidar de sí misma, de sus propias necesidades profundas, de su propio lado animal y para ello debe acoger la pérdida de energía y la inmovilidad presentes en su vida, para reorientar su mirada dentro de sí misma. Sólo esta mirada profunda puede resolver sus problemas, porque no hay soluciones externas, como lo demuestran sus continuos e insatisfactorios cambios de trabajo. Siguiendo su instinto y dejándose llevar por las emociones que siente venir de sus cachorros, Annalisa comenzará a “vivir para vivir”, sin la ansiedad de proyectos a largo plazo, y también dejará de sentirse inútil e incapaz. La estasis terminará por sí misma, ¡en el momento adecuado!

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