¿Es la red el enemigo de la memoria?

¿Aniversarios, números de teléfono, direcciones? Ni que decir tiene que está el teléfono o la tableta: una notificación nos avisará. Ya no intentamos recordar por nosotros mismos. Nuestra memoria “adormece” y quedamos atrapados en un círculo vicioso. Algunos lo llaman “efecto Google”, por el nombre del famoso buscador que multiplica la información y la velocidad con la que la usamos y nos lleva a almacenarla en una especie de “disco de memoria temporal”, que se reinicia en poco tiempo. Así que terminas con, cuando todo va bien, sólo un vago recuerdo de cosas que antes conocías muy bien.

Un estudio que nos hará discutir

Según una investigación de Kaspersky Lab, empresa rusa dedicada al desarrollo de nuevas tecnologías, el 90% de las personas que utilizan habitualmente dispositivos tecnológicos sufren de “amnesia digital”: más del 70% no sabe de memoria el número de teléfono de sus hijos y el 49% el de su pareja. Tanto es así que hay una guía telefónica en el teléfono, que sólo se necesita un clic para encontrar lo que necesita. Según los investigadores, ya estamos acostumbrados a vivir con la certeza de que las respuestas que necesitamos llegarán en cuanto las necesitemos, de hecho utilizamos la web como una especie de “memoria externa”. Como resultado, almacenamos mucha menos información que hace sólo diez años, pero hemos aprendido bien “el camino” que nos lleva a encontrar la información que necesitamos. Un fenómeno que parece extenderse también a las imágenes: un estudio de la Universidad de Fairfield (Connecticut, EE.UU.) hace unos años mostró que incluso tomar fotos reduce nuestra memoria de las imágenes que vimos. Es un elemento interesante, en una época en la que los selectos son desenfrenados. Los investigadores observaron que, tras una visita a un museo, los que habían tomado fotografías recordaban menos objetos y detalles que los que acababan de mirar sin tomar fotografías.

Gracias a la tecnología, todos somos más rápidos

Pero entonces la web y las tecnologías digitales nos hacen más estúpidos o simplemente nos distraen porque no nos molestamos en almacenar? No: según la antropóloga Genevieve Bell la tecnología nos ha ayudado a mejorar algunos aspectos de nuestra inteligencia: poder hacer una pregunta bien dirigida es un acto de inteligencia, como la velocidad de extrapolar la información que necesitamos o identificar la aplicación que nos ayuda a conseguirla. El punto de vista opuesto parece ser el de Andrew Keen, autor de “Internet no es la respuesta”, según el cual se ha perdido la formación y el rigor mental. La mente, como un músculo no entrenado, de alguna manera se ha vuelto más flácida. En resumen, el debate está abierto y probablemente dentro de unos años tendremos respuestas más concretas; también en la web.

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