¿Esta es mi manera?

Parece extraño, pero no nos conocemos bien ya que a menudo estamos acostumbrados a pensar: casi con toda seguridad hay dones y recursos dentro de nosotros que aún no hemos sacado a la luz, aspectos que se nos han escapado, y muchas creencias, pensamientos y patrones mentales que dificultan nuestra conciencia . Debemos recordar que en cada uno de nosotros hay un “mar subterráneo” de fuerza vital del que extraer, y si no lo hacemos, la vida se estanca y acabamos transformando nuestro malestar en enfermedad.

Entender si está haciendo SU viaje
Los modelos y roles que solemos construir sobre nosotros mismos destruyen los caminos auténticos, los mejores para todos; de la misma manera, si nos fijamos en una meta de manera rígida, inevitablemente nos “implantamos”. Entender si el viaje que estás haciendo es el correcto significa poder escuchar tu propia voz interna, maravillarte de las cosas nuevas sin hacer demasiadas preguntas; por el contrario, buscar las causas y fijarse metas son operaciones mentales que limitan el viaje. Si estamos cargados de preguntas y expectativas, nunca seremos libres de actuar de una manera armoniosa y auténtica. Si realmente no te conoces a ti mismo, ¿cómo puedes pretender saber cuál es el camino correcto para ti y alcanzar tu meta?

Mira las cosas con los pies “en el aire”
En este sentido, debemos acoger las crisis y las incomodidades, que son esenciales porque nos liberan del espacio en el que nuestras mentes nos han encerrado. Los viajes reales se realizan a través de accidentes, desvíos y rutas inusuales, abriendo así nuevos caminos donde creías que no había ninguno. La clave está en razonar en la dirección opuesta: a veces somos nosotros los que nos convencemos de que debemos alejarnos de los peligros; pero si el camino es bueno, entonces también debemos encontrarnos con el “monstruo”, algo más grande que nuestro “yo” que cree que lo sabe todo. Una buena manera es aquella en la que lo impensable puede ocurrir y ocurre. Cada uno de nosotros tiene un poder enorme en sus manos: el de escuchar a nuestras almas y dejarnos guiar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *