Expectativas: por eso hacen más daño que bien

Levante la mano si ni siquiera tiene una expectativa para el futuro. Desde que éramos niños estamos acostumbrados a hacer planes y a tener sueños en el cajón para realizarlos a toda costa, pero todo esto es realmente bueno para nosotros? Algunos piensan que no y entre ellos se encuentra el famoso escritor irlandés Oscar Wilde, quien dijo: “Cuando los dioses quieren castigarnos, responden a nuestras plegarias. Y así es: siempre pensamos que sabemos lo que queremos, vivimos por una meta que dice que, una vez alcanzada, nos dará felicidad; cuando la alcanzamos, nos encontramos insatisfechos, como si todavía nos faltara algo y luego empezamos con otra expectativa de felicidad, en un círculo vicioso sin fin…

¿La única buena intención? Elimina las intenciones!

Probablemente lo volvimos a hacer este año, hace unos días: una larga lista de intenciones y expectativas a cumplir durante los próximos doce meses. Es una pena que la mayoría de ellos (si no todos) terminen en el olvido o en la siguiente lista de buenas intenciones. Pero, ¿por qué sucede esto? La explicación es simple: la vida nos distrae y no quiere ser guiada. Muchas historias son testimonio de cómo las cosas suceden cuando “algo se rompe” y no cuando lo queremos. Dejar la vida para guiarnos no significa que tengamos que estar satisfechos, sino aprender a aceptar lo que sucede , a través de una mirada presente y consciente.

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Vivir para sí mismo y no para las expectativas

Aprender a mirar al presente y no al futuro también es importante para no descuidar lo que eres ahora, porque la vida es lo que estamos viviendo ahora , no es el pasado y no es el futuro. Seguir colocando y posponiendo la felicidad en el futuro, a través de la realización de nuestras expectativas, no hace más que crear insatisfacción y ver la existencia como un tren cuesta arriba, hecho de paradas fijas sin la certeza de llegar a la estación final.

Lo mismo le sucedió a Sara, una adolescente que, a la muerte de su padre (una parada en la vida que su tren no había previsto), pierde de vista el presente y a sí misma, dedicándose por completo a lo que a su padre le hubiera gustado: estudiar violín (aunque no le guste) para convertirse en una músico importante. De esta manera se vuelve muy buena, pero al mismo tiempo engorda y desarrolla ataques de pánico. ¿Qué enseña este pequeño ejemplo? Que se realice significa aprender a reconocer lo que nos caracteriza y tener demasiadas expectativas, especialmente si no son consistentes con nuestra naturaleza, sólo muestra proyectos mentales, desdibujando el interior. Nunca vale la pena.

¿Pero se puede vivir sin expectativas? Sólo siga estos consejos

  • No haga un esfuerzo por adaptarse a los demás
  • Esperar a lo que vendrá sin pretensiones
  • Aceptar lo que la vida te da sin comentarios
  • No vivas en el pasado o en el futuro: ¡estás en el presente!
  • Mire a su alrededor con una mirada curiosa
  • Escucha tu interior: ella te guiará

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