¿Felicidad de pareja? No depende de los niños

Una amiga mía, Laura, nos escribe: “Mi marido y yo hemos sido juzgados a menudo “egoístas” porque no queríamos tener hijos. Nuestra comprensión es siempre excelente y estamos en perfecta armonía, por el contrario, otras “parejas de padres” a menudo ni siquiera tienen tiempo para hacer el amor! Me pregunto: ¿pero son los hijos el pegamento de la pareja o un obstáculo para la armonía entre las parejas? El acuerdo matrimonial depende de la armonía, complicidad y compatibilidad entre los dos cónyuges: los hijos no deben ser el pegamento de la pareja. El secreto de las parejas felices por lo tanto no depende de si tienen o no hijos . En resumen, el dicho “un matrimonio sin hijos es como un árbol sin frutos” no es válido en absoluto, porque si te sientes satisfecho con tu relación y valorado mutuamente no tienes que arrepentirte de nada más. Su punto fuerte está en el amor que usted pone en nosotros para mantener viva la relación, a través de momentos de recreación y espacios dedicados a la relación de dos. Hábitos que, en cambio, entre pañales, noches de insomnio y crisis de adolescencia, a veces se pierden en las parejas con hijos.

El tamaño natural de la pareja es una relación “exclusiva” entre dos individuos

Sin embargo, cuando los niños llegan, este aspecto cambia y la belleza de estar en pareja se pierde parcialmente. Pero esto es inevitable, porque no se puede invertir en todas las esferas de la misma manera, hay que establecer prioridades y cuando nace un niño, éste se convierte en el centro de todas las atenciones y energías de la pareja. El riesgo, sin embargo, es reservar sólo las migajas de la vida de la pareja para la relación con dos. En cualquier caso, es absolutamente posible ser feliz incluso sin ser padres, todo depende de lo que se quiera de la relación . Si la pareja ya se siente completa, es bueno no tener hijos, mientras que aquellos que empiezan a sentir un deseo de paternidad o maternidad son buenos para probar la experiencia paterna. En resumen, no hay una receta válida para todos. La pareja sin hijos es auto-referencial y si cada uno de los miembros de la pareja puede alcanzar sus expectativas dentro de la relación a dos, ¡funciona, incluso sin hijos!

Padres, pero también amantes!

Cuando usted se convierte en padre puede ser difícil mantener el mismo nivel de satisfacción, pero la consigna es no resignarse. Lo importante es seguir alimentando la relación a través de aspectos como la comunicación, la apertura y la transparencia. Aconsejo a todos que defiendan sus espacios como pareja y que se preparen momentos para dedicar, por ejemplo, a planear una cena en un restaurante o a ir al cine o a ver amigos. Otro consejo es reunirse una vez a la semana para hablar de los episodios que han ocurrido durante el día o que usted está encantado de contar y compartir. Por último, pero no por ello menos importante, invito a las parejas a no olvidar nunca la amabilidad y la capacidad de dar las gracias, de felicitarse y de acariciarse mutuamente: estos son ingredientes fundamentales para tener una relación duradera, con o sin hijos.

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