Haz florecer la felicidad natural

La felicidad está lejos de ser pensada

La felicidad se aleja cuando la mente está llena de pensamientos. Esto se debe a que hacemos un mal uso de nuestros recursos naturales. Cada vez que solucionamos un problema, no sólo no encontramos la solución, sino que nos alejamos cada vez más de felicidad , sin considerar que es precisamente un estado de serenidad y felicidad natural lo que nos hace encontrar la solución correcta.

¿Qué hacer? Consejos y ejercicios para recuperar la felicidad perdida

Uno de los ejercicios más sencillos para contactar con los recursos internos, capaz de producir felicidad por sí mismo sin esperarla desde fuera o desde el futuro, es “caminar sin pensamientos”. Es una forma particular de meditación que se activa a través del cuerpo. Intenta hacer esto.

En cualquier momento del día, camine y llame la atención sobre sus pasos, sobre la sensación de fatiga que siente en las piernas; camine sin un objetivo preciso, manteniendo su atención exclusivamente en el cuerpo. Sólo tienes que caminar: poco a poco una sensación de ligereza mental crecerá en ti, como si tus pensamientos estuvieran perdiendo peso. Caminar te desata de la naturaleza estática del razonamiento, te libera de aquellos a los que consideras tus problemas y promueve un estado de bienestar. En este punto, llama la atención sobre las sensaciones que sientes: te parecerá acoger con gran receptividad los detalles del paisaje sobre el que descansa el ojo, los olores que llegan, los sonidos y los colores. Este aspecto natural abre la puerta a la felicidad .

Observe las emociones de una manera separada y la felicidad vendrá por sí misma

Cuanto más nos identificamos con una emoción, como la ira o la tristeza, más terminamos creyendo que ese estado es permanente. Pero el poder de una emoción depende “de dónde la miremos”: desde muy cerca me convierto en mi tristeza. Desde un poco más lejos, las cosas cambian: a la distancia es más fácil comprender que no soy “sólo” mi tristeza. Soy también muchas otras emociones, felicidad incluida. Intenta observar tu estado emocional como si fueras un espectador externo, deteniéndote en detalles que no habías notado antes: dónde estás, cómo vas vestido…. Luego busque su enojo o tristeza en el cuerpo: donde el cuerpo se condensa, cómo se mueve, si golpea, si pulsa, si es sordo. Continúa observando, mirando el evento desde lejos, cada vez más desde lejos. La emoción que sientes se transforma en un estado que vive en un punto de ti, pero que no te resume. Por lo tanto, también hay espacio para felicidad .

¿Buscando la felicidad? Hacer algo inútil

Es una opinión común que para lograr felicidad hay que hacer algo. Esta mentalidad no tiene en cuenta los ingredientes esenciales de la felicidad : espontaneidad, ausencia de propósito, vivir en el presente. Piénsalo: ¿las cosas que haces siempre son útiles para algo? Y si no son útiles, ¿te sientes extraño, casi culpable porque estás haciendo algo que tal vez te dé felicidad pero “no es necesario”? Es importante que introduzcas cada día en tu tiempo una o más acciones que no contengan ninguna forma de propósito. Algo que te gusta hacer pero que nunca haces precisamente porque parece inútil. En cambio, el cerebro lo necesita para liberarse del lastre del utilitarismo y producir espontáneamente felicidad.

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