¿Historias terminadas? Ciérralos o cunde el pánico

El dilema de una verdad dolorosa

“Tengo que decírtelo, ahora lo digo, sí, ahora lo digo…”. Pero no puede decirlo. ¿Qué es eso? Ya no lo quiere. Es la dramática situación de “inminencia crónica” en la que hay varias personas que, aunque han comprendido que ya no aman a su pareja y quieren abandonarla, posponen continuamente el momento de comunicarle la amarga verdad. Hay quienes durante años persiguen el “momento justo”, como si la infelicidad del otro pudiera depender del momento en que se da la noticia.

Esperando el momento adecuado que nunca llega

Y mientras la pareja vive su vida en paz, inconsciente o insensible a la vibración de ansiedad de su novio o cónyuge -un elemento que a menudo es causa de disgustos-, la persona empeora y prepara el terreno para la aparición de ataques de pánico : cada encuentro con la pareja requiere una especie de división psíquica, en la que una parte juega el papel habitual y la otra, oculta, está ahí esperando para tirar la frase infame, como un atleta en la línea de salida, con los músculos siempre listos para disparar pero inútilmente, porque entonces nunca se quiebra.

No se libere y los ataques de pánico llegarán

Estás en un estado de constante activación psíquica que nunca se convierte en una acción liberadora: toda la energía implosiona dentro y con el tiempo crea una ansiedad continua, que es la base de los ataques de pánico . Éstas se desencadenan normalmente cuando la pareja, siempre inconsciente o percibiendo algo sólo inconscientemente, quiere hacer cosas nuevas juntos: un nuevo hogar, nuevas inversiones, un hijo, otro hijo, casarse, unas vacaciones juntos solos, reuniones familiares oficiales…. Si entonces aquellos que ya no aman tienen un amante esperándolos, presionando e impaciente, el ataque de pánico está realmente a su alcance.

Lo que nos impide hablar con claridad

  • Falso pietismo que encubre una gran cantidad de culpa.
  • Presunción de que su felicidad depende únicamente de nosotros.
  • Identificación con un modelo de “persona que no hace sufrir a los demás”.
  • Miedo a la decepción (parejas, padres, suegros, ellos mismos).
  • Miedo a una reacción descompuesta e incontrolable (incluso violenta) de la pareja.
  • Miedo a las consecuencias de elegir cambiar tu vida.

La verdad es un gesto de amor

Para no arriesgarnos a los ataques de pánico debemos reconocer – en primer lugar para nosotros mismos – que posponer una decisión ya tomada sólo aumentará el dolor.

¿Cómo salir de ella? Sólo hay un camino: la sinceridad. No hay momento perfecto: si el otro tiene que sufrir, él sufrirá. Comunicarle tu decisión significa no engañarlo y darle la oportunidad de renacer. Paradójicamente, es también un gesto de amor.

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