Inadecuación: cómo superarla y vivir bien

Sonia escribe a la redacción de Riza Psicosomatica , hablando de su sentido de insuficiencia :

“Por mi elección cambié de trabajo, pero estoy en pánico En el pasado me salí con la mía, pero hoy es diferente: tengo unos cuantos años más y ya no soy tan flexible como antes. El problema es que tengo que aprender muchas cosas nuevas rápidamente, tengo una gran responsabilidad, siento la presión del medio ambiente e incluso si mis colegas me ayudan mucho, me temo que no puedo hacerlo: después de todo, ellos también están siempre ansiosos ! Lo que más me asusta es sentirme siempre inadecuado para el papel que interpreto: todo el mundo me dice que soy bueno e inteligente, pero no lo suficiente. Me levanto temprano en la mañana con una ansiedad que me lleva a la boca del estómago; también sufro de insomnio, pero esto desde la secundaria, cuando tenía que sobresalir.

Cuando el cambio nos hace inseguros

¿Qué hacer para vivir con menos intensidad un momento de cambio ? Una sola cosa, pero decisiva: esperar. Así es: esperar a que se haga lo que hay que hacer, como el pájaro que eclosiona el huevo y espera, como la mujer embarazada que espera a que llegue el niño. Atención: no se trata de una cuestión de pasividad, sino de ampliar la percepción, la facultad que más que ninguna otra puede decirnos qué estrategia poner en marcha en una situación dada.

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El verdadero problema de la sensación de insuficiencia: expectativas

Sonia nos cuenta que cambió de trabajo por elección y que en el pasado ya había tenido que volver al juego con éxito. ¿Por qué debería ser diferente hoy? La edad es una coartada: lo que los años quitan en términos de velocidad, lo devuelven en forma de experiencia. Entonces se puede encontrar al “culpable” de la ansiedad en el ambiente desfavorable, donde hay tanta presión. Pero incluso aquí nos equivocaríamos: usted mismo dice que, a pesar de la agitación colectiva que caracteriza a la nueva oficina, los colegas hacen todo lo posible por ayudarle. No, el problema de Sonia es todo interno y tiene un solo nombre: perfeccionismo , de todos los “demonios psíquicos”, los más peligrosos.

Si usted es su peor oponente

Ella misma lo sugiere cuando dice que siempre se siente inadecuada para el papel que desempeña, a pesar de la estima de sus colegas y de la carrera que ha tenido hasta ahora. El perfeccionismo es realmente diabólico, en el sentido etimológico de la palabra: el término diablo viene del griego y significa “algo que divide”. Así como el diablo separa a los hombres, difunde la disensión, siembra las semillas de la discordia, así el perfeccionismo nos hace partir: por un lado, nosotros, con nuestras faltas, con nuestros límites, con nuestros miedos y fragilidades. Por otro lado, lo que nos gustaría ser, o mejor dicho lo que deberíamos ser, para sentirnos adecuados a lo que creemos que son las exigencias del mundo exterior: siempre eficientes, siempre en la pieza, nunca vacilantes, nunca dudosos. De esta manera, la vida se transforma en una carrera frenética en busca de un modelo de súper hombre o súper mujer que no puede ser alcanzado. ¿Resultado? Ansiedad, insomnio, insuficiencia.

Escuchar y esperar: la insuficiencia se resolverá por sí sola

He aquí, pues, el sentido profundo de la sugerencia inicial, el de la esperar . Sonia sólo tiene que rendirse y observar su estado de ánimo cuando está en la oficina, sin tratar de cambiarlo. No necesito hacer más o menos, ese no es el punto: necesito que ella esté presente, que perciba lo que sucede dentro y fuera de ella. Al principio puede ser difícil, porque todos estamos acostumbrados a corregirnos, a decirnos cómo debemos ser, a reprocharnos errores y fracasos o a atribuir a los demás, al destino, a la crisis todo lo que no va en la dirección correcta.

Tirar a la basura el vestido del ganador por la fuerza

La manera de vivir mejor la situación actual es simple: alejarse de las modelos, así como de las coartadas y arrojar luz sobre sus sentimientos, sobre sus percepciones. Al hacerlo, Sonia se dará cuenta de que no es el mundo el que la obliga a vivir la obra de esa manera, sino ella misma, aún prisionera del mito de la primera clase que la atormenta con insomnio desde la escuela secundaria. No sólo: de esta manera se dará cuenta de que la ansiedad no viene a estimularla a ser aún más eficiente, sino precisamente porque abandona lo antes posible el vestido ganador a cualquier precio que se le haya cosido y que la haga sufrir tanto.

Usted puede salir del perfeccionismo con colores e imaginación

Tratemos de pensar en la vida como una paleta llena de colores: está el rojo de la pasión o la ira, el púrpura de la vergüenza, el verde de la serenidad, el azul de la tristeza, etc. Están todas las emociones, las que nos hacen felices, las que nos hacen sufrir, es así en todos los ámbitos de la vida, incluso en el trabajo. Por el contrario, el perfeccionismo sólo proporciona blanco y negro, correcto o incorrecto, victoria o derrota. Un buen trabajo que hacer cuando somos víctimas es usar imaginación y asociar un color a las emociones que sentimos. Si, por ejemplo, tenemos un momento de desánimo, en lugar de pensar en las razones, cerramos los ojos y pensamos en algo azul. Dejemos que el azul de la tristeza nos impregne, sin oponernos: en poco tiempo, nos daremos cuenta de que ese sentimiento ya está en marcha para dar cabida a un estado de ánimo diferente. Podemos hacerlo con cualquier tipo de emoción que nos despierte el perfeccionismo: lentamente, aprenderemos a desactivarlo con imaginación y no con explicaciones, que ni siquiera lo tocan.

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