Insatisfacción: ¡Si la rechazas, la fortalecerás!

Rosa, lectora de Riza Psicosomatica, nos escribe: “En este momento la insatisfacción domina mi vida. No hay nada que me haga sentir realmente feliz! Tengo dos trabajos que, según todos, son estimulantes, pero que últimamente ya no me excitan; incluso mi vida amorosa es un desastre. Por ejemplo, hace unos días tenía una cita con un tipo que conozco y que me ha estado cortejando durante mucho tiempo, pero sentía que no quería ir, que no quería enfrentarme a las horas en su compañía. Conduje y cuanto más me acercaba al lugar de encuentro, más me atacaban mis pensamientos: me sentía como una niña de 10 años sola en una zona desconocida. Empecé a tener miedo y sentí de espaldas a la pared: si hubiera vuelto, habría sentido rabia y insatisfacción hacia mí mismo; si hubiera seguido adelante, probablemente me habría sentido desorientado, asustado y habría querido volver a casa rápidamente….”.

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Aprender a “quedarse” insatisfecho

Todos experimentamos períodos de fuerte insatisfacción , en los que todo parece negativo, sin sentido y no podemos apreciar nada de lo que la vida tiene para ofrecer. Este es el caso de Rosa, que incluso hace dos trabajos sin que nadie la satisfaga! Eso no es todo: desde hace algún tiempo, como nos dirá más adelante, a pesar de las oportunidades de salir, no pierde, con las más diversas excusas, una invitación tras otra. También en este caso termina de la misma manera: “Al final no lo logré, me escapé y, volviendo a casa, empecé a llamar a mi hermana, a una colega mía, a mi madre, a cualquiera que se sintiera menos sola… No me interesaba pasar una tarde con ese tipo, aunque agradable y amable (según los amigos que han insistido tanto en que saliera), pero eso nunca me ha convencido”. Habría sido sólo una diversión no pasar otro día en compañía de la soledad y insatisfacción , pero entonces me habría sentido mal de todos modos. Pensé que mi problema podría ser el miedo a estar solo, pero si es así, ¿por qué me niego a una invitación? Ya no me entiendo a mí mismo…”

La insatisfacción sólo desaparece cuando la aceptación

¿Cuál es el verdadero problema de Rosa: la soledad? ¿Miedo a las relaciones? ¿El trabajo insatisfactorio? Nada de esto; su problema es que no acepta vivir un momento de gran insatisfacción existencial . No es la insatisfacción en sí misma lo que te hace sentir mal, sino el hecho de que no la aceptas. Rosa siente que algo anda mal, le tiene miedo y le gustaría encontrar una solución de inmediato, pero algo desde dentro lo impide: por ejemplo, le hizo imposible tener una cita con ese tipo. ¿De qué estamos hablando? Su naturaleza profunda, que quiere que Rosa viva completamente el sentido de insatisfacción , porque es la única manera de entender realmente lo que está mal en su vida y ser capaz de lidiar con ello. En este sentido, su verdadero error no fue escapar, sino iniciar una frenética ronda de llamadas telefónicas, bajo la ilusión de encontrar consuelo. Rosa debería haber estado con su insatisfacción, con su sentido de fracaso, con su soledad, aceptando todo su peso. Contrariamente a lo que se suele pensar, la solución a los problemas existenciales no llega si tratamos de resolverlos centrándonos en el mundo exterior, el trabajo, la familia, el amor, sino sólo aceptando la emoción tal como es. La insatisfacción , que aparentemente es una molestia a ser eliminada, en el fondo se revela como el recurso más precioso para volver a ser los protagonistas de nuestras vidas.

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