La angustia, la ansiedad más sutil

Angustia significativa

Pánico , ansiedad y depresión : estas son las tres palabras que se usan hoy para indicar las enfermedades mentales de nuestro tiempo. Todo, en el lenguaje cotidiano, pero a menudo también en los diagnósticos especializados, está “encajonado” en uno de ellos. Sin embargo, existe un estado de ánimo, la ansiedad, que aunque generalizada no se considera realmente, o se confunde con cualquier otra cosa. Por eso tenemos que ser claros.

Tres grados de agitación por ansiedad: síntomas

  • La ansiedad saludable es una reacción normal de adaptación a un peligro o a una situación o prueba de vida importante.
  • La ansiedad patológica es una respuesta de alarma anormal y desproporcionada a un peligro más o menos real, o un estado de alerta continua sin causa aparente.
  • La angustia es un paso aún más alto: es un estado de ánimo siempre ansioso pero aún más invasivo, perturbador y paralizante, debido a una afluencia de estímulos emocionales -internos o externos- demasiado intensos y cercanos en el tiempo para ser controlados y filtrados por las defensas psíquicas.

Si la ansiedad es por tanto la señal de una energía que intenta de alguna manera encontrar soluciones antes de ser sumergida por la ansiedad , esta última indica en cambio que las defensas han caído y que el alma está ahora invadida por atmósferas negativas.

Sensación de angustia, emociones en la encrucijada

No existe la sensación de que algo malo e incontrolable está a punto de suceder -como en el pánico-, sino que ya está sucediendo. La angustia se encuentra, pues, en la encrucijada de los otros tres estados: está más allá de l ansiedad , está antes del pánico y, si dura demasiado tiempo, es la base de una fuerte depresión. Por lo tanto, debe ser reconocido y tratado.

Angustia: ¿qué arriesgas si no lo ves?

  • Si lo tratas como ansiedad “simple” (por ejemplo, sometiéndote a técnicas de relajación), lo subestimas y lo haces crónico, empujándolo hacia una crisis depresiva.
  • Si lo tratas como depresión (por ejemplo, tomando antidepresivos ), haces que explote en forma de euforia patológica y corres el riesgo de abrir la puerta a algo mucho peor, como el trastorno bipolar.
  • Si lo trata como un pánico (por ejemplo, tomando medicamentos específicos): reprímalo, apriételo en su cuerpo, lo que lo convertirá en un síntoma físico.
  • Si finge que no lo es, corre el riesgo de sufrir depresión grave o trastorno de pánico. A veces, mucho más raramente y si hay una predisposición, un episodio psicótico.

Los consejos correctos para aliviar la angustia

La angustia existencial aparece típicamente en ciertos momentos de la vida, cuando muchos problemas sin resolver salen a la luz a la vez (amor, trabajo, eventos traumáticos….). En este caso:

  • Confiar en la psicoterapia profunda
    Tenemos que mirar hacia adentro y hacia afuera: es hora de entender las causas profundas del malestar.
  • No a las drogas psicotrópicas ahora
    Si borra la angustia artificialmente, nunca sabrá si el trabajo psicológico es válido. No te apresures o las cosas empeorarán.
  • Abrir a nuevos proyectos
    A veces la angustia existencial es creada por el vacío y el sinsentido. Si alguna idea sobre el futuro aparece espontáneamente, “atrápala”.

Si, por otro lado, la angustia es de tipo situacional, debido por ejemplo a una enfermedad grave de un miembro de la familia, con un resultado incierto que dura en el tiempo, hágalo:

  • Obtener ayuda
    La psicoterapia siempre puede ser útil, pero sobre todo está orientada al apoyo que te permite desahogarte, sentirte “bienvenido” y recibir consejos para esta dura prueba de vida.
  • Confiar en remedios naturales

    Si la situación de su vida ha absorbido toda su energía psicofísica, algunos remedios pueden ser útiles: fitoterapia, homeopatía, remedios florales….

  • No estés solo
    Si no están ansiosos, busque la calidez de sus amigos y/o familiares. Mientras no hables siempre del “problema”.

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