La ansiedad está al acecho si siempre dices que sí en el amor.

Un lector de Riza Psicosomática nos escribió: “He pasado toda mi vida de casada para complacer a mi marido: siempre he estado disponible, incluso en la intimidad, siempre le he dicho que sí, incluso cuando estaba cansada, sin el más mínimo deseo! ¡Nunca la molesté, nunca me negué! Tal vez porque creo que soy tímido y feo y no merezco un hombre tan fascinante. Ahora siento dentro de mí el deseo de decir que no, pero tengo un bloqueo, una especie de nudo en la garganta y me pongo ansioso. Tengo miedo, porque mi marido nunca ha tenido un rechazo y no sé cómo podría reaccionar. ¿Cómo puedo hacer eso?”.

La ansiedad es “correcta”: ¡escúchala!

¿Cuántas veces ha sucedido que hizo algo que no le hubiera gustado hacer, de lo que no era parte, pero que de alguna manera se sintió obligada a hacer, aunque a regañadientes y sintiendo que el bucle se le estaba armando? Son precisamente estas ocasiones las que a la larga no hacen que esta mujer se sienta a sí misma: vive con el miedo de decir que no, de no ser como su marido quisiera o de no satisfacer sus necesidades. Así que está poniendo las necesidades de su marido en primer lugar, sin escucharse a sí misma. Uno de los síntomas más comunes de la ansiedad, que surge del miedo a expresarse y decir “no”, es precisamente el nudo en la garganta.

El nódulo de la garganta ya está ansioso

La sintomatología de la ansiedad puede resumirse con el término “angor”, que significa “apretar” y expresa el sentido de limitación que sentimos cuando se nos hacen peticiones a las que queremos responder, pero que no respondemos por miedo a las consecuencias. La garganta representa el puente entre el universo interior y exterior, pero puede convertirse en un cuello de botella que nos impide expresar nuestro pensamiento, nuestra verdadera esencia. El nudo en la garganta (como la ansiedad) quiere hacerlos conscientes de palabras no dichas, sensaciones y emociones no experimentadas. Aprendes a escucharte más a ti mismo: a menudo decimos demasiados sí porque estamos lejos de nosotros mismos, no sabemos lo que queremos. Y no tengas miedo de expresar tu deseo, aunque sea algo “diferente o transgresor”. En vez de tomarte el tiempo para complacer a tu esposo, dedícate tiempo a ti misma. Mucho mejor invertir en autoestima y conciencia. Aprendes a aceptar y luego a explotar sus talentos.

Los defectos siguen siendo calidades no expresadas

Una mujer consciente, que se ama y confía en sí misma, es más fascinante, porque son precisamente esas características las que la distinguen, las que la hacen única y las que hacen que su pareja la desee. Pero, ¿cómo lo haces? En primer lugar, debe convertir sus faltas en armas de seducción. El primer paso es, por tanto, potenciar los puntos que ella considera débiles: en este caso, aprender a amar la dulzura y la timidez, porque son parte de ella y la hacen insustituible. Entonces tienes que ver toda tu imagen: en lugar de disfrazar la inseguridad con autocomplacencia, aprende a decir lo que realmente piensas, incluso un “¡No! Sólo así podrá sentirse a gusto consigo misma y no siempre se sentirá obligada a realizar las expectativas de su marido. Sólo así puede volver a ser libre su feminidad y a expresarse su sensualidad. Sólo así, la ansiedad desaparecerá…

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