La ansiedad me detiene. ¿Cómo salgo de ella?

Una suscriptora de Riza Psicosomática, Evelyn, escribe en la redacción asustada por las crisis de ansiedad que últimamente no le dan un respiro. “Siempre he pensado que cuando se experimenta una molestia es mejor hablar de ello, pero leí en la revista que nos aconseja que guardemos todo en el interior. Hago un poco de confusión, ¿podría aclararme esta duda? Tengo 63 años y estoy atravesando una fuerte crisis existencial; he tenido una infancia y adolescencia tormentosa, me casé cuando era muy joven, me divorcié cuando tenía 35 y crié a mi hija sola. También he trabajado duro y puedo decir que he tenido éxito en mis intenciones. Ahora que podía vivir tranquila, mi hija ya es adulta e independiente, económicamente estoy bien y tengo una pareja, el mundo ha caído sobre mí y soy presa de una ansiedad constante que me paraliza. Me cuesta mucho salir de esta situación, es como si me hubiera separado: una parte de mí lo hace todo y vive normalmente, pero por dentro me parece todo inútil y no me gusta nada. Siempre estoy ansioso, no sé cómo vivir aquí y ahora.

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¿Hablar o callarse? La solución está en el medio

Evelyn cuenta que no puede entender si es mejor desahogarse cuando se viven emociones fuertes o mantener todo dentro. En nuestra sociedad el mito de la comunicación está bien arraigado, según el cual hablar, desahogarse, decir todo lo que se piensa y se siente es un dogma que hay que respetar siempre y de todas formas. Hay muchas plataformas sociales (las famosas redes sociales) que a menudo se convierten en el respiradero de su mundo interior; decidir quedarse con algo para sí mismo es como ser introvertido o demasiado tímido. Pero, ¿esta forma de proceder es buena para el alma? La respuesta es simple: no. Somos una coexistencia de palabra y silencio y por eso nunca debemos descuidar ni a uno ni al otro. En nuestra revista Evelyn seguramente habrá leído que es beneficioso guardar secretos, guardar y proteger partes de nosotros mismos, pero no siempre mantenerlo todo dentro, a pesar de todo. Es fundamental equilibrar los dos opuestos: silencio y ruido, cierre y apertura, en nombre de la armonía interior.

Deja de quejarte: la ansiedad quiere llevarte al renacimiento interior

Evelyn ha decidido abrirse y contarnos sobre el momento oscuro que ha estado ocurriendo durante algún tiempo, caracterizado por una fuerte ansiedad y apatía. Así es como resume brevemente la historia de su vida hasta ahora y cómo ha alternado entre períodos más difíciles, como la infancia y la adolescencia, y períodos felices, como el nacimiento de su hija y el éxito en el trabajo. Estos acontecimientos podrían caracterizar la vida de cada uno de nosotros. La vida es una sucesión continua de luces y sombras y es natural que así sea. Una infancia tormentosa de ninguna manera determina la crisis de ansiedad que Evelyn está experimentando en este momento, porque la Evelyn de ahora no es la Evelyn del pasado.

Pero, ¿qué es lo que esta ansiedad que tanto te preocupa realmente quiere decirte? La ansiedad es una fuerza motriz importante para que ella continúe viviendo. Porque su vida no ha terminado ahora que tiene 63 años, una pareja y una hija adulta. Evelyn se estaba resignando, parece que no tiene nada más que decir, que sus metas se han logrado y que por lo tanto todo lo que tiene que hacer es esperar a que pasen los días. Es precisamente en este momento cuando surge la ansiedad: le advierte, bloqueándola, que la vida no ha terminado, sino que hay una nueva Evelyn para dar a luz. El corazón no deja de latir porque quiere irse de vacaciones o simplemente porque está cansado de hacerlo, igual que los pulmones o el hígado no dejan de trabajar para mantenernos con vida. Por eso tienes que hacer lo mismo, mirarte al espejo y decir: mi vida no ha terminado, no tengo que dejar de latir.

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