La autoestima necesita un poco de egoísmo.

Sin egoísmo no hay autoestima

Seamos jóvenes o viejos, somos más egoístas que nunca: son momentos de la vida en los que la educación y el autocontrol todavía no están bien estructurados o tienden a decaer, dejando espacio para una forma de ser espontánea e instintiva. La moral común y los prejuicios consuetudinarios dirían que se trata de un defecto que hay que corregir; por el contrario, cuidarse a sí mismo, escuchar en primer lugar las indicaciones que fluyen de la propia alma, alejarse de la forma común de pensar es la única manera de tomar conciencia y aumentar la autoestima .

No escondamos el egoísmo bajo una máscara

Demasiadas veces, sin embargo, el miedo a ser acusados de egoísmo nos impide manifestar nuestra autenticidad, en demasiadas ocasiones llevamos la máscara del altruismo, mostrándonos buenos, buenos, para esconder lo que somos. Esto condiciona el proceso evolutivo de nuestra personalidad, nos impide encontrar nuestro camino, y a la larga socava nuestra propia autoestima . Carl Gustav Jung escribió que “cada vida no vivida representa un poder destructivo e irreversible, que opera de manera silenciosa pero despiadada”.

Sin egoísmo más hipocresía y menos autoestima

Friederich Nietzsche también lo pensaba: el gran filósofo alemán elevó un himno al egoísmo, afirmando que este movimiento del alma es una verdadera fuente de creatividad, alegría y sensibilidad. Señaló lo difícil que es expresar la propia naturaleza en un mundo que la ha condenado y reprimido durante siglos: “Durante milenios, el egoísmo ha sido considerado el verdadero mal de la vida y esto la ha vuelto estúpida, la ha empapado y envenenado y le ha quitado gran parte de su espíritu, sensibilidad, inventiva y belleza”. Por supuesto, es correcto distinguir entre el egoísmo sano y el narcisismo, que son sus extremos estrechos: pero la impresión sigue siendo fuerte que para conquistar la autoestima hay que bajar la bandera de un altruismo insincero, lo que con demasiada frecuencia da lugar a comportamientos veteados de hipocresía.

Cómo un poco de egoísmo saludable es bueno para la autoestima

  • Madura el cerebro
    La autonomía, el espíritu crítico, la libertad intelectual, el contacto consigo mismo, son alimento vital del cerebro. Permiten que el cerebro se expanda y desarrolle su potencial. Es por eso que un egoísmo saludable te hace adquirir autoestima
  • Es un empuje natural
    Es típico de los niños y de los animales; como todos los impulsos instintivos y biológicos, nos lleva a la autoafirmación (y por lo tanto a la autoestima). Es un error considerarlo como un defecto; más bien pensemos en lo dañino y antinatural que puede ser suprimirlo.
  • Crea relaciones más sinceras
    La relación adulta más madura es la que se crea entre personas que saben cuidarse y tienen claras sus propias necesidades y deseos. Un egoísmo sano sienta las bases de una relación sana basada en un intercambio claro y sincero.
  • Lo hace único y creativo
    Colocarse en el centro de la vida garantiza un mayor contacto con la naturaleza, un mayor sentido de identidad y un estilo de vida creativo. Contrarresta la necesidad de imitar los modelos convencionales, ayuda a no ceder a las expectativas de los demás.
  • Estimula la autonomía
    El egoísmo “bueno” estimula a las personas a asumir la responsabilidad de sus propias vidas y a no depender de los demás. En su esencia no es más que la capacidad de cuidar de uno mismo, sin delegar en otras opciones y satisfacciones de las propias necesidades.

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