La depresión te desconecta para renacer.

Isabella, una joven lectora de Riza Psicosomatica, nos escribe: “Desde que empecé el último año de la escuela secundaria empecé a sufrir de depresión . Gracias a un psicólogo pude mejorar, me gradué y ahora voy a la universidad. A pesar de los resultados, hoy vuelvo a enfrentarme al sufrimiento y a la depresión. Todos los días alterno momentos en los que estoy “bien” física y mentalmente con momentos en los que me siento deprimido, solo y creo que nunca saldré de esta situación de depresión permanente.

Siempre tengo miedo de que me pase algo serio, que no pueda volver feliz y sereno…. Me siento apático y aunque haya cosas que me gusten, siento que no estoy 100% satisfecho. A menudo tengo mareos, desmayos, dolores de estómago y ataques de ansiedad. No sé cuál es el problema y me asusta…. a veces la depresión parece pasar, pero también regresa repetidamente en el mismo día. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué es lo que me pasa? ¿Seré así para siempre? A veces siento que ya no soy yo, que no me reconozco y en esos momentos me encuentro preguntándome quién soy y qué hago aquí. Estoy cansado de estar así todo el tiempo…. He tratado de entender en qué campo de mi vida puede haber algo mal, pero no entiendo, me acerco y me siento deprimido…”.

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No temas la depresión, quiere ayudarte

En la vida sucede que uno se siente triste, apático, insatisfecho e incapaz de ver un futuro prometedor: todos estos son síntomas típicos de la depresión. Pero lo que muchos rechazan e intentan cazar, en realidad, no es más que un gran recurso interior. Así es: la depresión viene con un “propósito” preciso, el de morir algo inútil dentro de nosotros para dar a luz a otra cosa, algo más funcional a nuestras vidas hoy en día, siempre llega cuando la vida parece estar en contra de nosotros y es bueno acogerla y dejarla hacer su trabajo: ¡sólo apagándonos será capaz de reavivar nuestras vidas!

En el caso de Isabella, la depresión viene a curarla, a escapar de una vida demasiado plana, siempre la misma. Isabella vive en un trance aburrido, nunca hace nada diferente por miedo a equivocarse y cometer errores, pero al hacerlo siempre se queda quieta en el mismo lugar y esto la hace sentir mal: su problema no es la depresión, sino la vida insatisfactoria que lleva cada día, los miedos que la hacen encerrarse en sí misma, la ausencia de entusiasmo y perspectivas. La depresión quiere limpiar a Isabella, que se pasa todo el tiempo con los ojos apuntando hacia ella, buscando las causas ocultas de su enfermedad, que resulta ser incapaz de encontrar……

Escuche a su cuerpo y dé la bienvenida a la depresión

Otro aspecto que surge del correo electrónico, de hecho, es que Isabella se concentra en sí misma de una manera patológica: sigue estudiándose y haciéndose preguntas existenciales, pero es la misma depresión la que trata de hacerla redescubrir el sentido de la vida . Isabella también informa de numerosos síntomas psicosomáticos: mareos, que ponen de manifiesto el deseo de volar, de salir de este letargo, pero también el miedo a la caída; la sensación de desmayo que todavía recuerda el tema de la caída, el cambio de estado de conciencia; el dolor de estómago que muestra una fuerte cólera y, por último, los ataques de ansiedad que subrayan un cierto miedo a la vida. Isabella no puede salir de esta situación porque se mantiene firme en los síntomas de la depresión, sin entender su significado más profundo. Sólo aceptándola podrá despejar sus miedos y creencias equivocadas sobre sí misma, huir y finalmente ser feliz.

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