La felicidad es buena para el cerebro: ¡ahora hay pruebas!

¿Es posible trazar un mapa de las “buenas” redes del cerebro, las relacionadas con los estilos de vida y comportamientos positivos? Sí, según algunos de los científicos que forman parte del proyecto “Human Connectome Project”, un gran estudio de “imágenes” del cerebro dirigido por las Universidades de Washington, Minnesota y Oxford. El proyecto creó un enorme archivo para recoger las resonancias magnéticas funcionales de 1.200 sujetos sanos, junto con datos clínicos en profundidad adquiridos a partir de pruebas y cuestionarios. Lo que surgió de la revisión de este inmenso archivo es que hay una fuerte correspondencia entre los rasgos positivos del comportamiento y un conjunto particular de conexiones cerebrales . Estas conexiones son diferentes de otras, que por el contrario están correlacionadas con comportamientos negativos. La investigación ha sido publicada recientemente en Nature Neuroscience y ha despertado mucha curiosidad entre los investigadores.

Los resultados confirman: hay una conexión entre el cerebro y la felicidad

Los datos de resonancia funcional recogidos son “sin precedentes”, como explica Stephen Smith, autor principal del estudio. Al principio, se creó un verdadero mapa “medio” de los procesos cerebrales examinando un grupo de sujetos, y se tuvieron en cuenta 200 regiones cerebrales funcionalmente distintas entre sí. Más tarde, los investigadores investigaron cómo se comunican entre sí estas regiones, examinando cada caso en particular. El resultado fue un “connectoma” para cada sujeto, es decir, un mapa de las conexiones cerebrales más utilizadas en la vida hasta ese momento. Asociando entonces los resultados de las resonancias a lo que había surgido de las entrevistas y cuestionarios con los sujetos implicados, se ha puesto de manifiesto que en un extremo de la escala de estas “conexiones” se situaban los sujetos con puntuaciones más altas en rasgos generalmente considerados positivos, tales como la capacidad de utilizar el vocabulario, la presencia de una buena memoria, la satisfacción de la vida. En el otro extremo, en cambio, se concentraron los sujetos con puntuaciones más altas por rasgos negativos, como la presencia de elementos recurrentes en su comportamiento como la ira, la transgresión excesiva, el uso de drogas o el exceso de alcohol, la mala calidad del sueño.

Un estudio que continuará en el futuro

El equipo continuará investigando en los próximos años con mayor profundidad, a medida que aumente la cantidad de datos, con el fin de establecer la conexión entre las conductas y los circuitos cerebrales. Muchas preguntas siguen sin respuesta en este momento, como por ejemplo por qué la mayoría de las personas se encuentran en ambos extremos y no en posiciones intermedias.

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