La felicidad es cuestión de tiempo

“Mi único pensamiento durante una carrera es no tener miedo de dar los pasos decisivos. Si piensas demasiado, si empiezas a jugar con el tiempo, se acabó. Tienes que seguir tus instintos, así que he construido mis mejores victorias. Estas son las palabras de Vincenzo Nibali, el gran ciclista que ha ganado importantes carreras en el mundo. Mucha gente se pregunta: “Sigue tu instinto: es fácil decirlo, pero si no sé lo que es? ¿Qué debo hacer si ese resorte no se desprende dentro de mí? ¿Y si sigo algo que resulta ser incorrecto?”. La respuesta es simple: una rosa no intenta entender lo que tiene que hacer, simplemente florece. No se puede “saber primero” lo que el instinto quiere: hay que dejar de preguntarse quiénes somos y qué queremos, qué dirección tomar, dejar de hacer preguntas . Y escuchar las sensaciones interiores.

Así que haces florecer la felicidad natural

Ninguna certeza da felicidad

La acción de la semilla, como la del inconsciente, ocurre en las tinieblas de la tierra, que es similar al reino de la noche. Esta fuerza también existe dentro de nosotros, pero hacer demasiadas preguntas la bloquea. De la misma manera, los planos demasiado rígidos lo paralizan. Cuando tienes un objetivo preciso, un plan de acción ya marcado, todo tomado de tu proyecto o la certeza de cómo deberían ir las cosas (en el trabajo, con tu pareja, con tus hijos), difícilmente podrás dejarte llevar por la inesperada ola de instinto. Estamos llenos de condicionamientos, ideas preconcebidas y clichés, el pensamiento racional toma el relevo y cuando se nos sugiere seguir el instinto, a menudo ni siquiera sabemos de qué estamos hablando. La pregunta correcta es otra: ¿hay un estado mental en el que nuestro instinto natural se manifiesta y la felicidad auténtica puede ocurrir espontáneamente?

¿Buscando la felicidad? Sólo puedes encontrarlo dentro de ti

Actúas como si no existieras.

El impulso viene de sí mismo, cuanto más sabemos cómo distanciarnos de nuestra identidad habitual y alejarnos de lo que nuestro ego cree que quiere. Lo que realmente se necesita para alcanzar la felicidad es un estado de total independencia mental . Esto equivale a tener la mente vacía: olvidar nuestros objetivos a alcanzar y no tener en cuenta qué hacer, cuál será el siguiente paso. No te preguntes cómo mejorar las cosas, cómo resolver problemas, cómo ser lo que nos gustaría o cómo ajustar las relaciones. Olvídate de quiénes somos y hacia dónde vamos y mira las cosas desde más lejos, sin esperar nada más. Sólo en este estado de ánimo puede nuestra auto-realización realmente suceder. Giuliano Kremmerz escribió: “Fuera de toda influencia del ambiente, de la superstición y de la pasión, el poder de la auténtica voluntad se manifiesta espontáneamente sin esfuerzo”.

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