La fragilidad del sexo fuerte

Muchos trastornos sexuales pueden presentarse agudamente en determinados momentos de la vida, mientras que en otros tienden a volverse crónicos, convirtiéndose en un verdadero bloqueo.

Los trastornos que afectan a la esfera sexual masculina generan molestias que pueden socavar la autoestima. Cuando el miedo a que se repita un desfase golpea una dimensión delicada como sexualidad, la vida misma del sujeto comienza a girar en torno a este “problema”, cargando un hecho de excesiva importancia, muy a menudo sólo episódico; de esta manera la tensión y la ansiedad de la actuación tenderán a crecer cada vez más a expensas de la seguridad y de la serenidad.

Impotencia: el sexo como actuación

La falta de erección en medio de la excitación es una de las experiencias más frustrantes que el hombre puede vivir. La humillación, la vergüenza y la culpa hacia la mujer a la que no podemos dar placer y ante la que nos mostramos débiles, incapaces, desamparados son las reacciones más comunes. Para un hombre, de hecho, una erección es la prueba de su virilidad, de su valor absoluto como hombre. En esta visión reductora, la relación sexual es una actuación que el hombre tiene el deber de realizar al máximo de sus posibilidades. No es difícil imaginar cómo esta forma de entender la sexualidad transforma el acto sexual en una prueba a superar, con la consiguiente ansiedad de desempeño. La impotencia, además, puede ser sinónimo de inseguridad, de una persona que esconde miedos y dudas, que necesita ser confirmada: por eso en uno de los momentos de máxima autoafirmación como el sexo, algo no funciona….

Eyaculación precoz: miedo de no estar a la altura de las circunstancias

La variable que te permite hablar de eyaculación precoz es la incontrolabilidad, más que la duración. Las razones de este trastorno , que daña la sexualidad , son diferentes: en primer lugar, la ansiedad de desempeño, el deseo intenso de ser viril y poderoso que te hace perder el control, pero también el sentido de inferioridad hacia la pareja percibida como dominante, más experimentada o crítica.

También puede aparecer asociada al miedo a “contaminar”, a una relación sexual inminente, a una mujer idealizada durante mucho tiempo.

Eyaculación retardada: esa racionalidad sin fin

Es la perturbación contraria a la eyaculación precoz: esta vez el control ejercido es demasiado fuerte, hasta el punto que determina una especie de distanciamiento, de distanciarse de las sensaciones, lo que nos impide alcanzar el orgasmo. Los hombres que lo padecen tienen grandes dificultades para dejar ir, para renunciar al control vigilante de lo que sucede. El exceso de “spectoring”, entendido como la tendencia a distanciarse del cuerpo, se convierte así en “fatal” e impide vivir libre y plenamente el placer y la sexualidad .

El consejo: ante el fracaso de un hombre fortalecemos la alianza de pareja

La atracción está ahí, la excitación también, empezamos bien, pero luego viene el hipo que hace imposible el coito. Por muy simpático y dulce que sea el compañero, el punto de control y la humillación permanecen. A partir de ese momento, el diálogo se vuelve difícil, la atmósfera se enfría y todo se vuelve más difícil. Después de la desfalco es importante fortalecer la alianza de la pareja: el problema es de ambos y requiere cercanía y solidaridad. Así que sí a los abrazos, no a las recriminaciones, caras largas y sentimientos de culpa.

En casos de impotencia no relacionados con causas orgánicas, ¿son útiles los medicamentos?

Si no hay evidencia orgánica, no se recomiendan las drogas, como tampoco las sustancias psicoactivas que “sostienen” la confianza y silencian la ansiedad. No, por lo tanto, a las píldoras, sino también a las drogas en general, que pueden agravar la situación. El uso de la ayuda externa favorece a menudo el establecimiento de una verdadera dependencia, aumentando la sensación de fragilidad que está en el origen del problema.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *