La gente que vive sólo para los demás no se ama lo suficiente.

Hay personas que parecen destinadas a ocuparse siempre de los problemas de los demás, ya sean amigos, parientes, hijos o pareja. Los vemos luchando por salir corriendo al rescate de los necesitados en servicio, renunciando a sus compromisos e intereses, como si sintieran que no podían escapar…. Inevitablemente, se descuidan a sí mismos, dejando de lado gradualmente las intenciones y los proyectos. En verdad, tal actitud oculta el miedo a contar con el propio ser interior y los propios deseos, mientras que al mismo tiempo permite que uno continúe acunando los propios miedos . A menudo, aquellos que se sienten inadecuados, hasta el punto de no comprometerse a la realización de un sueño o a invertir en sí mismos, se encontrarán dirigiendo su atención a las necesidades de los demás con el objetivo inconsciente de no tener que medirse con la posibilidad de un fracaso que consideran inevitable.

Cuando conozcas a un llorón, ¡corre!

Siempre tienen una razón para quejarse o una tragedia con la que lidiar; por alguna broma del destino nacen desafortunados y se encuentran tocando un bega tras otro; por si acaso en esas circunstancias siempre vienes a su mente; y tú tan confiado, dedicado, comprensivo, te encuentras a ti mismo consolándolos….. No se trata de un caso sino de una colusión real, que entre dos perfiles complementarios que, en un juego mutuo de articulaciones, propongo cada vez el mismo guión. Sin embargo quien a primera vista parece ser la víctima de la pareja así formada no es más que su verdugo, el que superando al otro de peticiones inapropiadas dificulta el crecimiento sin nunca ser pagado. Son vampiros emocionales capaces sólo de consumir tu energía. Para evitar jugar cada vez el papel del crucifijo -más frecuente para las mujeres que para los hombres- aprende a negarte a ti mismo, confiando en la necesidad de cuidarte a ti mismo primero. Te dirán que te has vuelto egoísta, que ya no eres el mismo de antes, que no te dejas confundir, que muestras firmeza y que sigues tu propio camino. En poco tiempo, tu figura dejará de ser tan atractiva y los vampiros emocionales buscarán otras fuentes de atención.

Si te “vendes” como bueno, el mundo se aprovecha de ello

Por supuesto, para aquellos que sufren del síndrome de la croceroxina, cambiar su actitud negando su ayuda puede resultar difícil. Hay varias razones, incluyendo la culpabilidad que los ataca inmediatamente tan pronto como son acusados de no estar disponibles. No sólo eso, asumir una actitud de rendición y conciliación ofrece una ventaja secundaria de primer orden: la de ser reconocido fuera como una figura buena y admirable. Esta es una máscara difícil de poner a un lado, especialmente si consideramos que tales individuos, constantemente preocupados por obtener la aprobación de otros, harían cualquier cosa para evitar encontrarse con su propia sombra, es decir, con la parte negativa de sí mismos. Por eso sugerimos que redescubran lo antes posible su lado agresivo, aprendiendo también a redimensionar y redecorar las falsas tragedias que afligen a los que se quejan, señalándoles que estos son episodios y condiciones más comunes y que los problemas, los reales, son otros. Pueden sentir una repentina sensación de liberación, corriendo el riesgo de enseñar algo incluso a sus verdugos. Entonces comenzarán a nutrir su autoestima de una manera saludable, recuperando energías preciosas para volver a cuidar de sí mismos, y en primer lugar, de sí mismos.

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