La ociosidad es el padre de un cerebro sano!

Hoy en día estamos cada vez más estimulados en el nivel cognitivo, nuestra mente recibe continuas solicitaciones y se nos pide que realicemos más y más tareas al mismo tiempo. De hecho hemos perdido completamente el hábito de la ociosidad: a menudo la fatiga física que experimentamos al final del día es sólo un síntoma de una mente sobrecargada.

Las causas reales de la fatiga mental

La fatiga mental no es necesariamente el resultado de actividades aburridas o ansiosas, trastornos emocionales o pensamientos negativos . La mayoría de las veces la fatiga mental es el resultado de la acumulación: demasiadas decisiones, aunque a menudo simples y triviales . Demasiado trabajo en poco tiempo, demasiadas interrupciones, preguntas y cambios de atención. La fatiga mental nos golpea cuando el volumen de tareas a realizar excede nuestra capacidad para hacer frente al estrés que nos causan. La fatiga mental puede conducir a problemas físicos y psicológicos: depresión, insuficiencia cardíaca, fatiga crónica, enfermedades autoinmunes o insomnio.

Pero, ¿cuáles son los signos de “saturación”?

En primer lugar, la fatiga física: el cuerpo se siente cansado y después de un día de estar sentado en el escritorio de la oficina, te mudas al sofá, te quedas allí todo el tiempo libre y luego te vas a la cama. Impaciencia e irritabilidad: se necesita muy poco para perder la paciencia, te sientes agitado y no puedes quedarte quieto. Incapacidad para concentrarse: se hace cada vez más difícil realizar tareas sin distracción, cualquier estímulo externo a lo que se está haciendo capta la atención ralentizándonos en la conclusión del trabajo.

Los 4 pasos para recargar una mente cansada.

– Tomar menos decisiones: cada decisión requiere esfuerzo, por lo que después de un tiempo nuestra capacidad de decisión se derrumba y estamos más inclinados a tomar decisiones estúpidas o perjudiciales.

– Mira por la ventana: toma unos pequeños descansos y mira por la ventana. Según un estudio de la Universidad de Melbourne, sólo se tarda un minuto en recargar y reducir los errores de concentración entre los estudiantes con los ojos puestos en el cristal de la habitación. Esto sucede espontáneamente cuando estás estresado o aburrido, debemos aprender a hacerlo conscientemente.

– Cuando esté cansado, levántese y haga ejercicio: numerosos estudios demuestran que la actividad física ayuda a mejorar la concentración. El ejercicio no sólo mejora la circulación sanguínea en el cerebro, sino también el estado de ánimo y la memoria al liberar endorfinas.

– Tómate un tiempo sin horarios: cada semana deberías tener horas cuando no hay nada planeado, gratis, sin horarios. La libertad de la mente es poder observar su entorno sin ningún propósito.

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