¿La rutina te enjaula? Salir con las acciones mínimas

Los días siempre parecen los mismos, no pasa nada nuevo, la rutina se enfurece como en una película que siempre repite la misma escena? Puede suceder, pero ¿dónde estamos? Porque a menudo, cuando la rutina domina nuestras vidas, es que siempre estamos “en otro lugar”, nunca realmente presentes, con la mente siempre orientada hacia otra cosa. He aquí el punto: si no estamos allí, la vida pierde su significado e inevitablemente caemos víctimas de la rutina . La vida es lo que sucede ahora, “de vez en cuando”, incluso lo más banal: perderla, lo perdemos todo. Es aquí donde se produce el milagro de la floración y nuestra tarea es hacer que nuestra planta germine, nada más. Nadie más puede hacer lo que nosotros hacemos con nuestro estilo, con nuestra forma de estar en el campo: lo que realmente importa es permanecer en la acción que estamos haciendo, cuando lo estamos haciendo. Es la mejor manera de recuperar el entusiasmo y alejarse de la rutina . ¿Cómo? Con acciones mínimas, hechas sin fin, en el puro placer de hacerlas: cuando no hay fines ni expectativas, todo se vuelve perfecto tal como es . Y esta es la felicidad descrita por la sabiduría de cada tiempo y lugar: dejar de corregir, apreciar incluso las pequeñas acciones diarias que nos alejan de la rutina .

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Enfoque en pequeñas acciones diarias

Gracias a los gestos mínimos, toda tu atención vuelve a la acción y por lo tanto a ti. No hay manera más rápida de romper las cadenas de la rutina . Comience con una operación simple y familiar, como la hora del café. Lo has hecho muchas veces, pero esta vez “tú también estás ahí”. Cada gesto debe hacerse con el mayor cuidado, la atención debe centrarse en la acción a medida que se produce. Elige la taza, no una al azar. Mientras lo sostienes en tus manos, obsérvalo, percibe cada detalle y hazlo con la cuchara de té. Mientras prepara la cafetera, paso a paso, sumérjase en el silencio de la presencia vacía que acompaña cada gesto, sin distracciones. Observe el agua que lo llena, con el toque que percibe nuevos detalles. ¿Cómo es el aroma del café que llena el filtro? Encienda la estufa y por los minutos necesarios dedicados a otras cosas, hasta que el café esté listo. Luego, sorbo tras sorbo, disfrute de su café, con la máxima atención que realza este momento, cuando usted y su café parecen ser los únicos allí.

¡Recuerda, estás floreciendo ahora!

Lo que importa es centrar la atención en el momento en que estás viviendo y luego vaciar tu mente: cada vez que realices una acción, además de hacerlo con el mayor cuidado, coloca post-its en los objetos que acompañan tus gestos diarios, por ejemplo, en la taza escribe: “¡Estás bebiendo café! Breves declaraciones que, en un instante, te ayudan a centrar la atención únicamente en esta acción. Cuando te quedas en la presencia, tu cerebro finalmente está claro y tu esencia puede trabajar sin ser perturbada. Así, la rutina “se desmorona” a sí misma….

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