La verdadera fuerza de voluntad garantiza la autoestima

La autoestima está directamente relacionada con la fuerza de voluntad: cuanto más hagamos lo que queramos (y por lo tanto más fuerza de voluntad tengamos disponible), mejor nos quedaremos con nosotros mismos y mayor será nuestra autoestima . Pero la verdadera fuerza de voluntad no tiene nada que ver con fijarse en una idea, con pensar en ella y pensar en ella todo el tiempo o con un esfuerzo extenuante para alcanzar una meta. Es una energía muy diferente de la obstinación y la terquedad: aparece naturalmente (y con ella la verdadera autoestima ) cuanto más se libera la conciencia de las influencias del entorno, de las creencias, de los deberes. Entonces la voluntad no conoce obstáculos y es capaz de manifestarse espontáneamente y sin esfuerzo: lo que queremos se consigue fácilmente y la autoestima fluye espontáneamente.

La voluntad oculta da nacimiento a la autoestima

Es necesario saber que existe en nosotros una fuerza de voluntad “oculta”, a menudo indescifrable e impredecible (y a veces en contraste con la voluntad obvia), pero ciertamente más original, que corresponde a nuestra verdadera naturaleza. Es esta fuerza la que actúa, cada vez que superamos una dificultad en la vida o alcanzamos una meta impenetrable. El éxito indica que ha surgido en nosotros una nueva energía de la que aún no habíamos extraído, una fuerza de voluntad que nuestro cerebro ha logrado activar y desplegar en la realidad.

Cuanto más únicos seamos, mayor será nuestra autoestima

Esta fuerza, sea cual sea su modo de expresión, tiene una característica: la unicidad. Es decir, sólo nos pertenece a nosotros mismos, lleva nuestra marca inconfundible y precisamente por eso nos hace hacer algo que sólo nosotros hubiéramos hecho de esa manera. Ninguna transformación o superación de un problema puede tener lugar sin un elemento “original”. La verdadera fuerza de voluntad, de la que nace la autoestima , no puede derivar nunca de un modelo cultural o de una identificación social, si no en una mínima parte: su núcleo vital es precisamente el hecho de ser propio de esa persona, en ese momento de su vida.

Aquí están las actitudes mentales que ayudan a desarrollar el componente “original” de la fuerza de voluntad para hacer crecer la autoestima

– Esperar antes de actuar

A menudo las dificultades son reaccionadas “por reflexión”, de manera estereotipada. Deje tiempo para que surjan nuevos recursos.

– No te resistas contra ti mismo

“¡Aguanta! No te rindas” se nos dice a menudo, en una forma de pensar típica. De esa manera terminamos tragándonos sapos que preferimos…. escupir.

– Siempre hay una tercera vía

Cuando se enfrentan a situaciones difíciles, no escojan la solución más obvia o más simple, o incluso la opuesta. Que se manifieste una tercera vía que aún no está presente o de la que aún no son conscientes.

– Lo que haga debe ser único

Cuando sientas que una de tus acciones no es incisiva, haz algo – que te parezca sensato – que sea completamente diferente de lo que hacen las personas a tu lado. Sólo en la unicidad te encontrarás a ti mismo y a tu autoestima .

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