La voluntad nunca es obstinada

El nombre del poeta Vittorio Alfieri, en sus recuerdos escolares, se asocia a menudo a su famosa frase: “Yo quería, yo siempre quise, yo quería, yo quería fuertemente”, considerada por muchos como prueba del gran poder de voluntad . De hecho, muchas personas piensan que es suficiente querer algo con gran determinación para lograrlo o para alcanzar la meta deseada. En realidad, “querer” no es una varita mágica, y puede ser contraproducente; por ejemplo, usar la voluntad para eliminar un malestar psíquico significa, por el contrario, darle fuerza, magnificarla….

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La voluntad auténtica no es un forzar

Uno no puede apaciguar un dolor o un sentimiento de ira simplemente deseándolo con fuerza, así como es inútil agradar a una persona cuando tenemos, con razón o sin ella, un juicio negativo sobre ella. De la misma manera, uno no puede aprovechar la serenidad o deshacerse de la envidia sólo con will . Por supuesto, lo contrario también es cierto: es inútil “querer” que una persona nos desee. Si la chispa no se enciende, sólo puedes reconocerla….

Will ayuda si ya está en camino

El will es ciertamente útil cuando tenemos que conseguir algo concreto, a nuestro alcance: estudiar, a pesar de los compromisos o distracciones, para conseguir una buena nota, trabajar duro para terminar una tarea que se nos ha asignado o incluso soportar la fatiga ante un resultado deportivo a la altura. El en estos casos ayuda, pero sólo si nosotros mismos ya estamos disponibles, si lo que hacemos nos corresponde. Si obtenemos un resultado más que a la voluntad debemos gracias a nuestra disposición de la mente, a nuestro inconsciente, a un guía interno que a menudo sabe muy bien lo que se necesita para nosotros y lo que hay que hacer para conseguirlo.

La voluntad no es talento

El will de hierro, a menudo exaltado acríticamente, es al menos una herramienta sobrevalorada: si se usa torpemente, siempre traerá resultados por debajo de las expectativas, si no peores. Otro ejemplo: un estudiante que emigra a otro país para completar sus estudios lo hace principalmente porque está disponible, curioso y abierto al cambio. Entonces, las posibles dificultades de adaptación pueden ser superadas con la voluntad : en otras palabras, si la voluntad de crecer y cambiar ya está ahí, la voluntad se convierte en una especie de entrenador de talento, de cualquier talento, de lo que cada uno tiene quizás sin su conocimiento. La voluntad sirve pero no es el creador de nuestra vida: cada uno de nosotros tiene una “libra” que espera el terreno y el momento favorable para manifestarse. Para esto debemos seguir las pasiones e inclinaciones, aunque no parezcan prometer lo que le gustaría a nuestro ego. La semilla no “quiere” crecer, lo hace: si es un haya, no puede convertirse en una castaña, pero puede convertirse en una frondosa haya. Así que busquemos las mejores condiciones para que la semilla que somos se desarrolle plenamente y consigamos lo que queremos….

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