Lapsus: cuando las palabras revelan pensamientos secretos

Todos “fallan” en algunos lapsos

Estamos hablando con alguien, cuando de repente, aunque queremos usar una palabra específica, sale otra, a menudo con el significado opuesto. Entonces nos corregimos inmediatamente, tal vez superando un poco de vergüenza, y continuamos la discusión. Es el famoso lapsus , que es el uso involuntario de palabras incorrectas en comparación con lo que queríamos decir, debido en muchos casos a motivaciones inconscientes. El término lapsus , proviene del latín y significa “deslizamiento”: es como si la persona, al hablar, cayera en el error, deslizándose por un momento en un territorio desconocido de su psique y exponiéndolo a quienes la rodean. En muchos casos es un espía de un conflicto entre la intención consciente de expresarse y aparecer de cierta manera y la tendencia inconsciente, hasta entonces reprimida, a decir o hacer otras cosas, quizás más auténticas, ciertamente apremiantes. Freud fue el primero en comprender el valor psicológico del lapsus (que puede ser no sólo verbal sino también de escritura o lectura) y por esta razón en sus estudios lo incluyó, junto con los errores, el desconcierto, el olvido de los nombres y las distracciones, entre los llamados “actos perdidos”, los gestos que expresan la presencia inconsciente de intenciones, impulsos y opiniones diferentes a las que se manifiestan consciente y socialmente.

Baja la vigilancia

Pero si un deslizamiento ocurre a veces de forma inofensiva y fisiológica, hay períodos en los que se manifiesta con más frecuencia, a menudo en los momentos menos indicados: por ejemplo, cuando llamas a tu pareja por el nombre de un ex, usas una palabra negativa en lugar de positiva en una reunión de negocios, o en una discusión vibrante con un amigo. Esto suele ocurrir cuando se está en un período de estrés intenso, de compromiso en varios frentes, de intensa emotividad o cuando se está pensando demasiado: en todos estos casos la vigilancia de la conciencia se reduce y los impulsos inconscientes pueden aprovecharla al ser capaces de expresarse. Estos acontecimientos no deben ser subestimados, porque revelan la presencia en nosotros de un “mundo subterráneo” que pide fuertemente ser considerado y por lo tanto señala la necesidad de conocernos mejor a nosotros mismos, y porque de hecho estos “fragmentos ocultos de verdad” pueden perturbar no poco a los que nos rodean.

Los otros “gaps”: cada uno tiene su propio porqué

Olvidando nombres: el nombre de algunas personas no viene inmediatamente a la mente cuando hablan. Indican sentimientos controvertidos hacia ellos.

La distracción: te olvidas de hacer algo prefijado, te vas alrededor de pistas comprometiendo. Expresan un rechazo tácito o el deseo de ser descubiertos.

Perdido: pierde cosas importantes (números de teléfono, documentos) en momentos significativos. Revelan resistencia al cambio o, por el contrario, un fuerte impulso hacia él.

La metedura de pata: dices cosas (opiniones, chistes) claramente fuera de lugar que sólo notas después. Indican prejuicios profundos y una oposición no expresada.

¡Nunca los ignore! Los lapsos llevan nuestra firma

Casi sin errores

Los errores esporádicos pueden ser simples errores. Cuando son frecuentes, contienen un mensaje. Orientado en estos.

Similar a sueños

Trate el lapsus como si fuera un sueño, tratando de darle sentido. Es una oportunidad para conocerte mejor y recuperar más libertad para expresarte.

Frenar y prevenirlos

Hablar demasiado rápido, con ansiedad, y siempre usando un lenguaje estandarizado o formal, es terreno fértil para el lapsus . Reduzca la velocidad del discurso y elija las palabras de una manera más personal.

Si excede curales

Si sus lapsos son el resultado de demasiadas emociones descubiertas, la psicoterapia puede ser útil para ayudarle a ejercer un mejor autocontrol.

Sus huellas dactilares

Si se te olvida una nota , incluso si es “significativa”, no te culpes a ti mismo. No permita que el otro lo ataque o insinúe. Lo sentimos, pero recuerda que lapsus también es parte de ti, y debe ser respetado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *