Las imágenes adecuadas resuelven sus dudas

“Ya no sé quién soy”; “Estoy en crisis”; “He perdido mi trabajo y creo que he desperdiciado diez años de mi vida”; “Desde que me dejó no puedo ser feliz”. ¿Qué hacemos cuando la situación parece difícil de manejar? Por lo general, dos cosas: nos quejamos haciendo mil preguntas sobre por qué, o vagamos en busca de una solución, a menudo pidiendo consejo. Pero hay otra actitud: pedir ayuda a las imágenes. ¿Cuál es la situación a la que tememos? Marco, por ejemplo, lo imaginó así: “Cuando la empresa familiar quebró, vi que entraban abogados y se llevaban todo: muebles, estanterías, escritorios. Fue como un tsunami…. El agua que llega y se lleva todo…”.

Las imágenes son las puertas del cerebro antiguo

Cuando una imagen aparece espontáneamente a la conciencia, es importante tenerla en cuenta y protegerla con cuidado. Pero, ¿qué sentido tiene imaginar cuando se está en una situación difícil? ¿Cómo puede una imagen resolver problemas? En primer lugar, es muy diferente decir: “No sirvo para nada porque he fracasado”, o imaginar una tormenta. En el primer caso insistimos en una operación inútil y dañina que cierra todas las salidas: no hay salidas a través de las palabras, a través de los pensamientos. En cambio, cuando transformas un evento en una imagen, abres la puerta a otro reino, todo interior, y atraes una inmensa energía. El conocimiento innato del cerebro -que posees sin saberlo- ve a través de las cosas y lo resuelve todo, como él lo quiere, es decir, de la mejor manera, y no como tú crees que debería ser resuelto. El ejemplo más inmediato de esta inteligencia se encuentra en los sueños: revelan un conocimiento superior de ti mismo, de lo que te sucede, de lo que quieres, de lo que te hace regocijarte o sufrir. Puede activar el mismo “conocimiento inconsciente” cuando está despierto, cuando libera las imágenes. Marco nos lo confirma: “En los días siguientes soñaba a menudo con un arroyo, un río, que me traía libros como regalo….”. De niño todo el mundo decía que era un soñador, leía novelas desde la mañana hasta la noche. Y después de todo, nunca me hubiera imaginado hacer ese trabajo allí, en el negocio familiar. Pero todavía era bueno en ello y cuando llegó el resultado económico positivo, me dije a mí mismo: “Bueno, mi trabajo está hecho, he respetado los deseos de mi familia. Ahora es mi turno!”.

Superar el dolor con una trayectoria de imágenes: así es como se hace

El “adiós” es a menudo un nuevo comienzo

Junto a la metáfora del fracaso del “tsunami”, desde las profundidades de Marco emerge otra imagen, otra agua, la de un río que trae regalos, y le recuerda al soñador que fue y no pudo perder. A menudo las cosas no son lo que parecen: una despedida, una pérdida, una derrota, los giros que nunca llegan son hijas de una voluntad más profunda, que quiere “más”. Transformar un evento en una imagen puede ayudarnos a ver el otro lado de lo que llamamos problemas: la mayoría de las veces representan energías profundas que intentan liberarnos de situaciones agotadoras a las que estamos “apegados”.

Sólo aquellos que no controlas vienen del fondo

Cuando una persona suspende el estado habitual de atención vigilante y se relaja, los circuitos cerebrales del hemisferio derecho entran en funcionamiento, capaces de conectar elementos e ideas que no encuentran puntos de contacto durante la vigilia. En cierto modo, se activa el lado estratégico de nuestro cerebro, que es capaz de reelaborar experiencias para identificar nuevas posibilidades. Sin embargo, es necesario distinguir cuidadosamente entre sueño, imaginación y fantasía: se trata de actividades que conciernen a diferentes áreas del cerebro. Si los sueños y las imágenes vienen de lo profundo y se activan independientemente de la voluntad, la fantasía es más superficial y suele estar guiada por la conciencia vigilante. Esto significa que hay imágenes más efectivas que otras. No es fantaseando con ser fuerte y seguro de sí mismo como te vuelves así, como no te vuelves rico porque te imaginas encontrar una billetera en la calle. Hay otras imágenes fundamentales: imágenes espontáneas, que no controlamos, evocadas en un estado de relajación. No son ilusiones vacías, al contrario: nos ponen en contacto con facultades ocultas y nos permiten ver oportunidades, soluciones y paisajes diferentes de los que creíamos que teníamos ante nuestros ojos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *