# ¡Las lentes del “yo” se van, y llega la felicidad!

¿Cuántos de nuestros pensamientos son realmente “nuestros”? Muchos son en realidad el producto de las lentes equivocadas que ponemos ante nuestros ojos, las lentes del IO, todas proyectadas hacia el mundo exterior. “¿He sido bueno? Sí, pero quién sabe qué pensaban realmente…. La próxima vez tengo que hacerlo mejor!”. “¿Soy un buen padre? Tal vez no debí haberle gritado así. “Me temo que no soy una buena esposa, ¡no debería pensar en él así! “¿Por qué soy siempre tan tímido? Debería mejorar. “¡Siempre cometo los mismos errores con los hombres! ¿Qué pensará de mí?”. “Me importaba tanto, que pensé que era el hombre adecuado, pero es como todos los demás. “Ni siquiera me considera, ¿qué tengo que hacer para hacerme notar? Es inútil, no puedo hacerlo. Toda esta charla mental nos aleja de nuestra esencia y nos impide ver la realidad con claridad.

Si miras la vida con los lentes de tu ego…

Cuando enfocamos nuestra atención fuera de nosotros mismos, perdemos de vista quienes somos, nuestras metas y se vuelve muy fácil considerar cosas importantes que en realidad no son, para complacernos con lo que no nos gusta e incluso ponerlas primero en nuestras vidas. Cuando eso sucede, ese “yo” que miras ya no corresponde a ti mismo, sino al de otro. Y mientras esos pensamientos intrusivos producen una secuencia de acciones inútiles que te mantienen alejado de ti mismo, entras en un vórtice que no te permite encontrar la felicidad y la lucidez. ¿La solución? Cambie las “lentes” con las que mira al mundo!

Esto es lo que sucede cuando miras la vida con “lentes del ego”:

  • Siempre tratas de complacer a los demás, te preocupas por su juicio, tratas de predecir cómo reaccionarán a cada una de tus acciones o palabras.
  • Quieres cambiar tu vida de acuerdo a los ideales y creencias absorbidos desde el exterior.
  • tienes que corregirte regularmente para que se parezca al modelo que te inculcaron.
  • Si algo no va de acuerdo a tus expectativas, te pones ansioso, te quejas y hablas con alguien sobre ello lo antes posible.

Todas estas “operaciones” tienen el resultado de confundirte aún más, llenando tu cabeza de estrés, ansiedad y preocupaciones, y al final te sentirás inadecuado y sobre todo infeliz. Por el contrario, el instinto, que sería un guía natural y perfecto, se combate y se deja de lado porque se considera peligroso. Ahora que lo sabe, ¡utilice las “lentes” correctas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *