Las opciones convencionales en el amor: ¿por qué no funcionan?

La historia de Anita, que escribe a Riza Psicosomática para pedirle consejo sobre qué hacer con su ex-novio, es prueba de ello. Sus deseos parecen ser el resultado de un ideal más que de una necesidad y de un impulso interior: “Estuve comprometido con un chico durante año y medio. Inicialmente todo estaba bien, entonces, durante la relación, me di cuenta de que nuestra relación para él siempre venía después de sus pasatiempos y su trabajo y tiempo para la pareja era muy poco. Intenté romper con él, pero él siguió buscándome durante estos meses de distancia. Un día decidimos vernos y él se disculpó, dijo que había hecho todo mal, que no quería perderme y me rogó que lo intentara de nuevo. No sé qué pensar porque no entiendo si realmente quiere volver conmigo o si sólo lo hace porque se siente solo. Anita nos ofrece muy pocas pistas para conocer su historia y, sin embargo, es una elección indicativa. En lugar de centrarse en la sustancia de la relación, en lo que los ha unido, sólo habla de lo que la ha decepcionado: los muchos intereses y compromisos a los que se dedicó el ex socio al robarle tiempo a la relación. Pero cuando estaba con ella, ¿qué hizo? ¿Cómo te amaba? ¿Cuánta riqueza y emoción pudiste darte? ¿Y cuánto lo amabas? Estas son las cosas que deben contar: hay parejas que viven lejos y que no pueden ser vistas más de dos fines de semana al mes, pero el valor de lo que comparten es tan alto que no tienen dudas sobre qué hacer. Anita, por el contrario, parece más preocupada por respetar un guión dictado desde fuera que por sus prioridades. Además, si la pareja está tan ocupada, ¿por qué debería sentirse solo sin ella?

Colóquese a sí mismo en el primer lugar de la lista de deseos

La necesidad de Anita de ajustarse a las expectativas externas, tanto las implícitas como las estrictamente culturales y las expectativas explícitas de su familia, queda demostrada por las palabras con las que continúa su correo electrónico: “Mis padres no estarían de acuerdo si volviera con él porque dicen que me hizo sentir tan mal y que no ven un futuro para nosotros y desafortunadamente no puedo ir en contra de su opinión aunque cuando lo veo y somos sólo él y yo me siento bien, a pesar del mal que me ha hecho. Anita no nos dice su edad pero parece ser muy joven; de lo contrario, no explicaríamos por qué lucha por ignorar la opinión de sus padres. Hay una tendencia a confirmar las opiniones de otras personas, prestando poca atención a las suyas. Por un lado, encontramos los intereses de la pareja y la preocupación de Anita de que puedan privar a la relación del tiempo necesario; por otro lado, las expectativas de los padres que la siguen guiando como si fuera una niña. Y, en todo esto, ¿dónde está Anita? ¿Dónde están sus prioridades, sus sentimientos, sus intenciones y qué papel desempeñan? ¿Qué tengo que hacer?, pregunta ella. Concentrarse en ti, le respondemos.

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Defiéndete de las interferencias…. de todo el mundo!

Cada vez es más común oír hablar de niños adolescentes o adultos jóvenes que están acostumbrados a compartir opiniones y confidencias sobre sus relaciones con sus padres. Esto no tiene precedentes, al menos en nuestra cultura. Érase una vez, las familias fueron mantenidas en la oscuridad de los eventos privados y de todos modos, estos últimos no fueron alardeados por los cuatro vientos como sucede ahora. Se trata de una forma de reserva que surge del exceso de prohibiciones que los padres solían imponer en su momento, pero que resultó útil para protegerse a sí mismos y a sus relaciones de la injerencia inapropiada de las figuras de la familia y que, además, tuvo como resultado que los protagonistas de las historias experimentadas fueran más cómplices y conscientes de su relación, al tiempo que se promovía una mayor capacidad para manejar los problemas y las frustraciones. De esta manera, las relaciones comenzaron y terminaron con asuntos que eran exclusivamente internos a la relación misma. Lo que le sugerimos a Anita es precisamente esto: aprender a mantener sus sentimientos y sus eventos personales a salvo de los ojos y juicios de aquellos que están fuera de esos eventos. Sus padres no pueden saber lo que ella realmente quiere. Tampoco podrán entender cómo una relación aparentemente dolorosa puede ser funcional para el desarrollo de la personalidad. Hasta que sientas que la relación ha cumplido su tiempo y ha llegado el momento de dedicarte a otra cosa….

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