Las palabras más importantes se lo dicen a uno mismo

Cuando pensamos en la palabra “comunicación”, casi todo el mundo piensa en “comunicación con alguien”, un estilo, una buena o mala comunicación . Es muy importante, por el contrario, reflexionar sobre la comunicación consigo mismo, con el propio yo interior . He aquí algunos ejemplos particulares, cuyo significado no siempre se entiende en una cultura demasiado centrada en la comunicación “externa”.

Hablar con el bebé en el vientre: un contacto ayuda a ambos
La comunicación entre una mujer embarazada y el bebé en su vientre es en realidad una forma de contactar con su inconsciente, la futura madre se acostumbra más fácilmente a esta nueva presencia dentro de sí misma, a su cuerpo que cambia imaginando al bebé que nacerá en su mente y pensando que él o ella está “escuchando”. De esta manera, inmediatamente comienza a cultivar la relación con su hijo. Es también una manera de superar las ansiedades y temores típicos de esta gran transformación. Hoy sabemos que durante el embarazo, el feto puede ser alcanzado por estímulos auditivos externos, como las palabras o la música. Numerosos estudios han demostrado que el feto es sensible no sólo a las palabras de la madre sino también a la música que vibra alrededor del vientre donde nada.

Hablar con el difunto

A cualquiera de nosotros nos pasó al menos una vez: sin pensarlo, empezamos a “hablar” con un pariente, un compañero, un amigo que ya no estaba allí. Algunos lo hacen cuando van al cementerio a visitar a sus seres queridos. ¿Por qué hablamos con gente que no puede escuchar? Mucha gente piensa que es una operación sin sentido, otros piensan que es dañina, porque hablar con los muertos prolongaría nuestro dolor. Para otros, es una forma de superar el desapego. Hay una interpretación diferente de este fenómeno, que se refiere a las Tradiciones. En cada latitud hay rituales de comunicación con el mundo de los muertos: también en este caso encontrar un medio afectivo con el más allá es una manera de entrar en contacto con el inconsciente. Recrear a la persona y comunicarse con ella significa, por lo tanto, ponerse en contacto con la parte de sí mismo que estaba afectivamente implicada en la relación con el difunto; esto nos permite activar nuevos canales de energía, gracias a los cuales es posible comenzar de nuevo, recorrer nuevos caminos.

Hablar con lo “divino”

La oración ha acompañado al hombre desde los albores de la civilización. ¿Por qué estamos rezando? Pedir algo, agradecer, protegerse de algún mal. Incluso las fórmulas mágicas, en tiempos antiguos, nacieron con el mismo propósito. Este tipo de comunicación tiene por lo tanto el propósito de proyectar por sí misma la propia voluntad y la esperanza de que esta voluntad se cumpla. El sonido que la oración deja en el aire es una “semilla sana” que encuentra y fertiliza el inconsciente, poniendo en marcha un proceso de cambio profundo que afecta a los diferentes planos del cuerpo y de la mente.

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