Lejos de amigos estresados

Uno de los aspectos que distinguen a la amistad de otros tipos de relaciones es la calidad de la comunicación : con los amigos podemos expresarnos libremente, intercambiamos ideas, emociones, impresiones y la comparación nos hace crecer. En los momentos difíciles un amigo es un salvavidas; en los momentos más ligeros, como las vacaciones, podemos reírnos de una tontería con la intimidad y complicidad de una relación especial.

Incluso con amigos, todo no es siempre perfecto
Sin embargo, también puede ocurrir que la relación con los amigos se convierta en una ocasión de enfado. Esto sucede cuando la comunicación se canaliza por caminos equivocados. Por ejemplo, cuando tratamos con personas con las que estamos conectados, pero que se aprovechan de este vínculo para convertir sus problemas, sus frustraciones, una forma equivocada de relacionarse con nosotros. Veamos cómo reconocerlos y qué hacer… para deshacernos de ellos.

Un amigo llorón se hace pasar por víctima
Una lista de recriminaciones contra todo y contra todos: es su tema favorito y frecuente. Parece que lo que le pasa a él sólo le pasa a él: en realidad desempeña el papel de víctima y quiere que los demás sean siempre comprensivos. En este tipo de comunicación los roles están definidos y no son intercambiables y esto hiere la amistad Qué hacer: no lo consuele
No caemos en su trampa tratando de consolarlo: es inútil porque quejarse de los demás es una manera de no cuestionarse nunca a sí mismo. El animador escapa de la comunicación profunda
Es el alma de la empresa: amigable con todos, con la broma siempre lista, disponible para bromear. Pero a pesar de las apariencias, la suya es una forma de evitar la comunicación auténtica . Cuando se trata de hacer discursos más serios, ensucia. Su alegría enmascara el miedo al dolor. Qué hacer: hagámoslo frecuentemente pero… en pequeñas dosis
Llamémosle si estamos de buen humor o… se mantendrá alejado de nosotros. Logorroic llena el vacío con palabras
Es una avalancha de palabras que lo arrastra todo. No es lo que dice lo que cuenta, sino el hecho de que puede decírselo a alguien. En realidad no le interesa la comunicación porque las palabras se utilizan para llenar el vacío que surge de la distancia consigo mismo y con los demás, un ruido de fondo que silencia un silencio temido y evitado. Qué hacer: dejémoslo en paz
No seamos escrupulosos y evitemos su charla: escucharle sólo significa someterse a una comunicación unidireccional que es inútil y que nos deja vacíos.

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