Liberado de la culpa

La culpa es un sentimiento desagradable que acompaña la vida de muchas personas, que luchan con los dilemas de la vida cotidiana y con opciones que otros no comparten. Pero no hay salida: el sentido de culpa no da respiro hasta que vuelves a ser lo que eras, liberándote de un modelo perfecto que se nos ha impuesto y del juicio que das sobre tu propia insuficiencia. La solución consiste en aprender a observar las propias emociones y deseos sin dar votos ni decirse a sí mismo cómo debemos ser . Sólo de esta manera tenemos la posibilidad de eliminar esta pesada carga de nuestros hombros y finalmente ser capaces de hacer elecciones más acordes con nuestros dones y habilidades.

Trampas de juicio

Mucha gente ha logrado expulsar a este poderoso tirano, aprendiendo a no comentar, a no decir nada el uno al otro, a no desencadenar inmediatamente el juicio moral, convirtiéndose en cierto modo en “extraños” para sí mismos. Flavia, una de nuestras lectoras, dice: “Después de varias relaciones atormentadas, decidí casarme con mi actual marido, no quería sufrir más y él era el típico buen tipo, seguro de sí mismo, frío pero confiable. Después de un tiempo, sin embargo, empecé a no sentirme bien, no podía vivir sin amor, pero mi terquedad no me dio el valor de dejarlo. Sumergido por los sentimientos de culpa, decidí confiar en un psicoterapeuta, que me ayudó a aclarar y aprender que la culpa es sólo una trampa de la que sabes que debe liberarnos, porque los esfuerzos y los sufrimientos no hacen feliz a nadie. Finalmente tuve el valor de admitir la verdad, desafiando el juicio de todos, sobre todo el mío. Ahora mi vida ha cambiado y he redescubierto una satisfacción y una plenitud antes desconocidas.

Retomar la alegría de vivir

Convencerse a sí mismo de que un replanteamiento es un signo de debilidad o de derrota está mal. Por el contrario, puede ser una oportunidad para recuperar el control de la vida con satisfacción y placer. Concretamente, significa dejar de preguntarse: “¿Es correcto? ¿Está mal? Pero observar los acontecimientos de la vida en silencio como son y no como nos gustaría que fueran. Sólo liberándote de la culpa puedes hacer lo que realmente te gusta y estar más en línea con tus disposiciones naturales, tener más tiempo para ti mismo y ser “leal a tu naturaleza”. Aprendamos a dejar de lado la “reprimenda interior” y a dejar de juzgarnos, o acabaremos siendo aplastados por tormentos inútiles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *