Libérate de la obsesión del placer.

Escuche las palabras de Fulvio, un lector de Riza Psicosomática que, con sólo 19 años, se queja de un estado de desánimo persistente, odio y envidia, e ira hacia sí mismo y hacia el mundo. Afirma, en particular, que no se siente como un hombre de verdad, sino como una niña preocupada por todo, y esto porque “no puede intentarlo” con las chicas, mientras que sus compañeros -en su opinión- lo hacen con gran naturalidad. Al mismo tiempo, señala que la ausencia de ligereza y espontaneidad caracteriza toda su vida. La impresión es que su problema no son tanto sus relaciones con el sexo débil como sus relaciones personales, sometidas constantemente a prejuicios personales sobre cómo sería juzgada si se permitiera el lujo de ser ella misma. Esta impresión se confirma cuando Fulvio afirma haber descartado las ocasiones sentimentales que encontró porque estaba “obsesionado con la apariencia física y la perfección”. Las de Fulvio, en realidad, parecen ser defensas construidas para no competir con personas y relaciones reales. Además, al referirse a sí mismo como una niña pequeña, revela una visión degradante de la mujer. No es de extrañar que le resulte tan difícil acercarse a las mujeres si, al fin y al cabo, las considera objetos a conquistar para estar a la altura de sus semejantes más que por otras razones; objetos debilitados o inalcanzables por lo tanto, pero igualmente útiles para evitar involucrarse.

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Si quieres complacer a todos, vivirás de acuerdo a lo que te arrepientas

Una cosa es cierta: si no te decides por miedo a cometer un error, tarde o temprano, la vida elegirá por ti . Y no tiene que ser algo bueno: a menudo lo que le queda al protagonista de una vida no vivida son los arrepentimientos de lo que pudo haber sido o se hizo y, en cambio, no ha sido. Fulvio, después de todo, no sólo afirma haber descartado posibles experiencias sentimentales, sino que también añade: “Tengo miedo del futuro, de las decisiones sobre mis estudios y mis relaciones”. Aunque llegó incluso a denunciar su propia pasividad, añadió: “Sé cuáles son mis carencias, pero no hago nada para mejorarlas, porque no puedo, no me apetece… en cualquier caso todo se queda en un punto muerto y nada cambia”. La ira que viene con esta inmovilidad es tal -dice- que le empuja a odiarse a sí mismo e incluso hace que el ímpetu erótico desaparezca. La actitud de Fulvio es la típica de aquellos que deciden boicotearse casi como si sintieran la necesidad de infligirse un castigo por su insuficiencia; sin embargo, no hay una decisión que no pueda ser revisada, especialmente a los 19 años de edad. Errar, caer y levantarse son etapas inevitables de cualquier camino: no se llega a ser adulto sin pasar por aquí. Él mismo, de hecho, parece vislumbrar una piedra angular cuando menciona una de sus pasiones, el dibujo: “Cuando dibujo me pierdo en el tema a representar, liberando el camino para que la emoción y las emociones me abrumen”. Aquí hay un excelente punto de partida para empezar a orientarse….

La opción correcta es dar espacio a la creatividad

Fulvio se queja de pensar demasiado, de que tantas preguntas y dudas siguen contaminando su mente, hasta el punto de preocuparse por el placer que siente al disfrutar de su soledad al practicar su pasión. De esta manera, incluso lo que sería un recurso se convierte en un problema. Siente las emociones que le produce el dibujo, pero luego añade: “Cuando termino, me queda la tristeza y el pensamiento de no haber disfrutado de mi edad”. Una vez más, la carcoma nace de la comparación con sus compañeros que, por el contrario, disfrutan “llegando tarde a la discoteca y emborrachándose hasta que se enferman”, cosas que no le interesan en absoluto. ¿Por qué, en vez de atormentarse a sí mismo con estas comparaciones estériles, no se concentra sólo en lo que ama? ¿Qué escenas representa? ¿Qué colores usa? Y, sobre todo, ¿qué le sugieren esas imágenes? ¿Puedes adivinar un futuro posible, un camino que le atraiga más que los demás o el rostro de una mujer con la que entretenerse en una relación real? Esto es lo que le sugerimos a Fulvio: silencia tus pensamientos y confía sólo en tu creatividad: será ella y nada más, para llevarlo por su camino.

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