Llorar es bueno para ti. No sólo delante de las películas

Cuando los “pedazos de hielo”…se derriten!

Los ves a todos en una sola pieza cuando los que los rodean están llorando por un duelo o una preocupación. Los encuentras impasibles ante una partida, un desapego o una separación. Los encuentras montados y controlados mientras una conmoción cerebral infecta todo el ambiente. Y en ese momento piensas que son muy fuertes, indestructibles, sin puntos débiles. Error: hay un momento en el que la máscara cede y su emoción estalla en un copioso e incontrolable llorando y es la visión de una película, especialmente si está sola. Este acontecimiento revela a menudo que la imperturbabilidad no es fuerza (no sólo, al menos) sino rigidez, una gran dificultad para percibir y vivir las propias emociones. Una rigidez que los “exilia” de su propia psique profunda, escondiendo de la persona misma muchos de sus estados de ánimo y momentos de crisis, sentando así las bases para una acumulación de sufrimiento y una depresión enmascarada. Los que se reconocen en esta descripción deben saber, sin embargo, que tienen a su disposición un arma muy poderosa para salir de su “auto-cierre”.

Vivir al máximo

Paradójicamente, esta arma reside en el único momento de debilidad: la película. O mejor dicho: esa película. Esa trama, esa situación, esa imagen, esos personajes. Contienen “algo” capaz de ir más allá de la máscara de la dureza y de tocar “algo” en el alma de la persona, conmoviéndola, es decir, moviendo todo su ser. En muchos casos es un esquema preciso que ataca o un tema en particular. Pues bien, poder identificar este elemento puede ayudar al sujeto a abrirse más a sus propias emociones y por lo tanto a vivir con mayor plenitud. Al extraer el patrón de movimiento de las películas, hay más conciencia y realmente se puede decidir si se debe volver a guardar la máscara o si se debe comenzar a aflojarla. Y déjese guiar por las emociones por el resto de su vida, en lugar de dejar que surjan sólo en la oscuridad de un cine.

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No te avergüences

Para aquellos que nunca lloran , ser movido delante de una película parece ser algo anormal, una fragilidad, un gesto infantil o incluso una culpa. En vez de eso, deja que tus emociones al menos se desarrollen totalmente allí. No te resistas. Ese llorando es una expresión genuina de lo que has tenido dentro durante mucho tiempo, habla de ti y de tu experiencia. Lo extraño es que nunca se mueva.

Compartirlos con alguien

Si sientes la necesidad, usa la señal que te ofrece la emoción de la película para hablar de algo de ti mismo que no escuchas habitualmente. Hazlo con alguien que no tenga prejuicios sobre ti y que no viva contigo en conflicto. Una reunión con un psicoterapeuta puede ser útil. Este llorando te recuerda que no eres sólo el personaje con el que te identificas cada día.

Busca lecturas donde puedas encontrarte

Cuanto más la emoción es incontrolable y contiene tristeza y nostalgia, más significa que dentro de ti hay emociones que en la vida diaria están comprimidas y ocultas incluso de ti mismo. Para acercarte de forma gradual puedes leer libros que hablan del tema que te mueve. Un libro permite una elaboración más compleja que la película.

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