Los amigos de verdad nos hacen crecer

Es difícil admitirlo porque a todo el mundo le gusta considerarse fuerte y autónomo, pero hay quienes tienden a frecuentar sólo a personas que se sienten inferiores en cierto sentido, precisamente porque ellos mismos tienen un complejo de inferioridad que no reconocen; hay quienes sólo se acercan a compañeros tranquilizadores o inseguros porque temen el juicio o las relaciones de igualdad; y hay quienes no frecuentan a personas que se sienten similares o estimulantes porque envidian -incluso sin darse cuenta- sus capacidades y su forma de ser. Los que se relacionan de esta manera se sienten infelices, insatisfechos y frustrados por una vida social que los bloquea en lo “ya visto”, una condición estática que no estimula el crecimiento de la personalidad. Para salir de aquí necesitamos un elemento que, sobre todo en las relaciones, tendemos a ignorar: el valor.

Las personas adecuadas para ti Necesitamos algo de valor para ganar la envidia y el miedo al juicio e intentar pasar el rato con otras personas que no sean las habituales. No elegidos al azar, por supuesto, sino entre los que nos fascinan, nos interesan y, sobre todo, nos estimulan. Seguramente es una elección “impopular” para la pereza mental que nos hace elegir sólo a personas que son básicamente sólo aptas para perpetuar nuestra neurosis, pero es una carta de triunfo, un soplo de aire fresco dentro de nosotros, capaz de renovar nuestro ego. Conocer a personas que son fuertes en sectores en los que no lo somos, o que siempre están “en búsqueda”, que tienen un sentido de la responsabilidad más pronunciado que el nuestro, que tienen más imaginación. No debemos temer lo nuevo que ellos tienen que traer a nuestras vidas, porque seremos recompensados en poco tiempo por una percepción más satisfactoria de nosotros mismos y de la relación. Un informe real, no el segundo mejor.

Transforma la envidia No dejes que tu envidia por aquellos que te parecen mejores o dotados limite tu vida. Trata de convertirlo en admiración. Para ello, sólo tienes que decidir lo que quieres para ti: sentirte mediocre pero seguro, o sentirte creciendo admitiendo tus deficiencias? ¿Es una cuestión de orgullo?

Suficientes comparaciones Tal vez, si tus relaciones están cerca de ti, ha llegado el momento de abandonar la existencia “comparativa”, es decir, basada en la comparación continua, y tomar de la realidad todo el bien que te puede dar a través de otros. Siempre habrá alguien mejor, pero esto es una fortuna, no una cancelación, si no, ¿de quién aprenderíamos cosas nuevas?

Elija a quien le guste Conocer quién está más en problemas que nosotros puede ser una cuestión de amistad y solidaridad, así que es algo bueno. Pero si es para proteger nuestra inseguridad, entonces sólo puede aumentarla y limitarnos. No hagas cálculos: elige las visitas que te gustan, que te estimulan, que te inspiran. No comprometer las relaciones.

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