Los ganadores juegan necesariamente por la felicidad

Trabajo prestigioso y rentable, estilo de vida para presumir, vacaciones para hacer envidia, apartamento de lujo, pareja para presumir, total confianza en sí mismo y sin duda. Este es el cliché al que no se puede renunciar y que es muy “propagado” por la persona ganadora; una imagen fuerte, a la que tendemos muchos de nosotros, pero que a menudo esconde problemas personales y familiares insospechados. El problema es que la persona que lo persigue no puede prescindir de él, y para alcanzarlo o mantenerlo está dispuesta a negar problemas, inconvenientes y dudas tanto de quienes están cerca de él, especialmente con su pareja, con todas las consecuencias negativas que se puedan imaginar. El “harto de la victoria” tiende a no admitir nunca el error y a buscar excusas, no puede quedarse quieto sin hacer nada y gasta mucho por todo lo que considera “ganador”, mientras que tiende a ser muy codicioso por todo lo demás.

No tenga miedo de mostrar sus inseguridades

La necesidad espasmódica de estar siempre ganando y a salvo, ahora también típica de muchas mujeres “en la carrera”, casi siempre viene de su contrario: una profunda y antigua inseguridad nunca enfrentada y el miedo, si pierdes, a no ser aceptado o amado. Así, aunque el “ganador” coseche un gran éxito social y sentimental, mientras las relaciones permanezcan en la superficie, en él se cava una profunda infelicidad y que el éxito, que nunca es suficiente, no puede realmente disfrutar, porque nunca puede dejar ir. Además, como no es consciente del problema, intenta resolverlo realzando la imagen del “ganador” y empeorando así las cosas, en un círculo vicioso interminable….

Qué hacer para no perder la felicidad

Acepta altibajos: es parte de la naturaleza en todos los niveles. Es natural, de hecho necesario, que haya victorias y derrotas, bienestar y crisis . Negarlo significa bloquear el flujo de la vida y crear las condiciones para una crisis mucho mayor y más difícil de resolver . Te das cuenta de que ganar siempre es imposible y que para mantener este cliché se necesita una energía inmensa, que se agotará de repente.
– No alardee de sus éxitos: aprenda a disfrutarlos íntimamente. Mostrarlos siempre fuera diluye la emoción y la satisfacción y no hace que se asienten dentro de ti.
– No enmascaren la crisis: no minimicen sus dificultades. Darte una imagen más humana te acercará a la gente real, descubrirás quién te ama realmente y te toma por lo que eres. También puede pedir ayuda real y obtener respuestas reales en varios niveles. Obtener ayuda de un psicoterapeuta, por ejemplo, no es una derrota, sino una señal de madurez.

– Admite y experimenta las dificultades: involúcrate en las pequeñas crisis de la vida cotidiana. Escuche a su pareja si le habla de la dificultad de una pareja, no cubra el problema de su hijo con regalos, no asfixie las molestias y las pequeñas dudas que surgen. El verdadero ganador no es quien siempre gana, sino quien sale con dignidad y amor de las dificultades de la vida.
– Hacer algo por los demás: voluntariado, caridad u otro, pero sin decirlo, de forma humilde y anónima. No tienes que salvar a nadie, ni “ser grande”. No vuelvas a proponer al ganador, no obtengas gratificaciones narcisistas. Sé libre: sólo ayuda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *