¿Los malos pensamientos causan depresión?

Hay momentos en la vida en los que estamos dominados como por un manto de negatividad y los pensamientos giran vacíos en torno a acontecimientos pasados que, estamos seguros, han influido en nuestra existencia, condicionándola en un sentido negativo. Desafortunadamente, de esta manera hacemos que esos eventos sean permanentes y el dolor crónico; a la larga todo esto puede llevar a la depresión. Cómo salir de ella: aquí hay tres ejemplos muy significativos.

Si la pérdida de sentido causa depresión: lea aquí

Mis desgracias me han marcado…

“Me considero una mujer desafortunada que ya no puede ser feliz. Mi pareja me dejó hace siete años y tuve que criar a nuestro hijo sola. Fue y es muy difícil.

Dificultades para encontrar el camino de regreso

Lo que sucedió hace siete años no está sucediendo ahora. Debemos tener cuidado de no considerar una experiencia terrible que nos ha sucedido como algo que bloquea nuestras vidas. Y debemos dejar de llamar a la mala suerte todo lo que va más allá de nuestros programas! No controlamos la vida, está estructurada en caminos misteriosos. Los antiguos griegos, como grandes conocedores del alma, pensaban que dentro de nosotros vivía un “Daimon”, una esencia inteligente que guiaba nuestro destino. Intentemos invertir el discurso: algo inteligente impulsa tu vida y necesitaba una experiencia tan “especial”, como ser abandonado con un hijo, para convertirte en una mujer independiente, una madre libre, autosuficiente, que lo hizo por sí misma. Esta es la manera de razonar que te hace conocer una felicidad que viene de dentro. De lo contrario, ¿sabes cuál es la alternativa? La forma de razonar de la “manada”: “¡Ah, qué mala suerte tuviste, pobrecito! Te pasas la vida quejándote, diciendo que yo no quería que esa relación fuera así, que esa otra cosa no se suponía que fuera así…. Imagina que tu núcleo, lo que te crea y te hace un ser único, te guía y te acompaña en los acontecimientos de la vida y tiene conocimiento y poderes providenciales. Si la mente se convierte en una “mentalidad común”, entonces estamos realmente perdidos y pasamos los años quejándonos de esa desgracia que ocurrió, en lugar de ver la oportunidad que se esconde.

Los pensamientos oscuros vienen y todo sale

“Siento que algo en mí se ha apagado, y ya no me gusta mi vida. A menudo me pregunto: ¿para qué vivo ahora? Confieso que, la noche antes de dormir, espero que el sueño final llegue…. Sí, no despertar más. Sé que es un mal pensamiento, pero es mío…”

La depresión quiere su renacimiento

Cuando se desea la muerte, significa que una cierta “relación” con la vida ya no funciona y debe “morir” para que pueda surgir una más auténtica. Desafortunadamente, a menudo pensamos que un amor, un matrimonio, un hijo o cualquier acontecimiento externo debería mantenernos vivos. Nada podría estar más mal. A veces sucede que nos alejamos de la vida, que nos sentimos extranjeros. Sucede. Pero hay que entender que en cada momento nos generamos, nosotros que nos creamos y recreamos a partir de las cosas que nos decimos, de las imágenes que evocamos, de las fantasías que hacemos, que son como las semillas de las que nace nuestra planta. Y no debemos olvidar que en nuestras profundidades hay una chispa vital que crea incesantemente nuestras células y nuestro cuerpo. Si lo obstruimos, diciéndole que queremos morir, corremos graves riesgos.

¿Cómo puedo alejar los malos pensamientos?

“¿Qué puedo hacer cuando tengo estos pensamientos desesperados y oscuros? Intento reaccionar, pero luego vuelven y me derriban.

Trate de preguntarse qué es lo que no está expresando sobre sí mismo….

En esos momentos tienes que aprender a hacerte la pregunta correcta: “¿Qué es lo que no estoy expresando de mí mismo?” O: “¿En qué lugar común me he metido? ¿A quién me gustaría parecerme?”. Los pensamientos negros vienen porque existimos demasiado en la superficie, hemos perdido la magia que teníamos de niños, porque nos hemos vuelto demasiado racionales y entonces la vida ya no nos pertenece y la mente nos empuja con sus laberintos. Los niños, por ejemplo, hablan de la muerte con frecuencia, la evocan en sus juegos. Disfrutan muriendo y renaciendo una y otra vez. Pero no tienen la idea de morir que tenemos los adultos, porque viven en lo extraordinario, en lo maravilloso. ¿Qué vida sería nuestra vida sin magia, qué vida sería si no tuviéramos algo misterioso e incontrolable? Aquí, este es el punto. Qué hacer ? Recuerda que la vida se enciende en cada momento dentro de ti y no depende de tu visión del mundo. Por el contrario, si aprendes a apagar tu mente, entonces todo bailará a tu alrededor, y la vida te parecerá un regalo .

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