Los misóginos en el trabajo: cómo hacer que se detengan

Las actitudes incivilizadas de carácter sexista, las bromas vulgares hacia las mujeres en el trabajo, lamentablemente, siguen existiendo, a pesar de todos los progresos realizados (o esperados….) en las últimas décadas en el frente de la igualdad y la igualdad entre hombres y mujeres. Estas actitudes no sólo son irritantes, sino que también tienen efectos negativos tanto en los que las sufren como entre los compañeros porque generan un ambiente insalubre, una incomodidad creciente que altera las relaciones e interacciones entre las personas ayudando a crear un clima de insatisfacción y tensión. Esto no es mobbing, sino ” misoginia “.

Cómo reconocerlo (y reconocerlos… )

El misógino misógino está fuertemente identificado con el grupo al que pertenece (el de los machos), por lo que cuando habla de sus colegas utiliza el pronombre “ellos” y no el “nosotros”. La misoginia se expresa principalmente en el lugar de trabajo porque es aquí donde las mujeres suelen realizar actividades consideradas “masculinas” y el misógino es el hombre que tiene una concepción arcaica de los roles sexuales (la mujer es más vulnerable que el hombre, un ser débil y menos inteligente, para ser protegido y dominado). Con insultos, reprimendas y acoso, espera crear en ella una culpabilidad que la lleve a estar a su servicio o a perder su autonomía.

Una actitud que afecta al trabajo

Pérdida de motivación y falta de concentración. Pero también la depresión, el ausentismo, la disminución de la satisfacción en el trabajo, el menor rendimiento y el deterioro de las relaciones interpersonales con los compañeros son los efectos típicos de la misoginia . El nivel de tensión que experimentan las mujeres puede tener consecuencias graves, como un estrés severo que daña el equilibrio psicológico, la confusión o la culpa por no poder controlar el evento, el miedo, la depresión y la ira y, finalmente, la desilusión, si sus peticiones de ayuda caen en el vacío. A esto se suman los síntomas físicos: trastornos gastrointestinales, tensión mandibular, nerviosismo, dolores de cabeza, insomnio, pérdida (o aumento) de peso, ataques de llanto, pérdida de autoestima, vulnerabilidad e impotencia. El fenómeno está muy extendido, por lo que sería bueno que las empresas se dotaran de procedimientos y políticas para su prevención.

¿Qué es la misoginia?

La misoginia misoginia (del griego miseo, to hate and gyne woman) es una aversión exagerada a la mujer por parte de los hombres. No se trata de machismo, sino de una visión distorsionada del universo femenino: el misógino siente ira e irritación hacia las mujeres, pero las busca y las corteja y se enoja si no las escuchan o no se dejan dominar o, lo que es peor, lo trata como a un compañero. La historia está llena de ilustres misóginos , piensa en Eurípides, el dramaturgo de la Antigua Grecia, que en el Hipólito coronado expresó todas las características. Pero fueron otros tiempos. Desde entonces, la situación se ha hecho más evidente porque, mientras tanto, las mujeres han adquirido una mayor conciencia de sí mismas y de sus capacidades, disfrutan de igualdad de derechos y deberes y esto crea dificultades casi insuperables .

La guía

Las reacciones que se pueden poner en el campo contra misóginos no son fáciles. Aquí hay algunos consejos para la orientación.

Evitarlos

La persona afectada primero trata de evitar al acosador (por ejemplo, pidiendo que la transfieran a otra oficina). Está claro que esto no siempre es posible por razones objetivas.

Luchar contra ellos

La persona responsable puede ser dirigida verbalmente dejando claro que su comportamiento no es bienvenido. Sin embargo, es necesario evaluar el equilibrio real de poder y el posible apoyo de la dirección: puede ocurrir que encuentre poca sensibilidad.

Aíslelos

Si el entorno lo permite, se deben crear alianzas entre colegas para concienciar sobre el problema y aislar al misógino , quitándole la solidaridad a otros varones. Es un enfoque más largo pero, en condiciones favorables, puede ser eficaz. Hace que el misógino carezca de la necesaria confianza en sí mismo.

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