Los que aman a los poco confiables

Hermoso e imposible, fascina y transmite

Intrigante, groseramente viril, ingeniosamente galante pero en realidad traicionero, desencantado, con un toque de sadismo: este es el tipo de hombre por el que muchas mujeres se vuelven locas. Un hombre que sabe encarnar un poco de misterio, que rompe su corazón, que es capaz de sorprender, que hace que su pareja se sienta única pero nunca la pone en el pedestal, porque todo parece estar dado por él…. por una amable “concesión”. Este hombre “bribón” agrada terriblemente a muchas mujeres porque es inalcanzable y, sobre todo, ¡nunca se puede dar por sentado!

Un juego en el que puedes hacerte daño

El granuja juega con el encanto transgresor, la mujer lo siente “su único en la cama”, pero fuera de la cama pertenece sólo a sí mismo y a su misterio (como en una canción de hace unos años…). A menudo son las mujeres con poca autoestima las que se enamoran de este tipo de hombres; piensan que si consiguen “capitular” a un bribón, significa que valen más que los demás, al igual que Don Giovanni, que no tanto disfrutó de la conquista de la mujer, sino de demostrar su superioridad frente a otros hombres. Tal vez sea precisamente la falta de autoestima y una cierta rivalidad femenina las dos mechas más poderosas que desencadenan el fuego de la pasión por este mezquino tipo, por no hablar de que muchas mujeres se ven afectadas por el síndrome de la “croceroxina”. Esta enfermedad empuja a las mujeres a querer redimir al bribón, mientras que las únicas que sufrirán serán ellas, que después de darlo todo se encontrarán sin nada.

Dependencia equivale a sufrimiento

La atracción por estos hombres también puede ocultar un cierto componente “masoquista” en las mujeres que han estado acostumbradas a no ser amadas y para quienes es normal no recibir amor. ¿Qué hacer? Lo mejor es que las mujeres aprendan a “jugar” con el pícaro sin sentirse “milagrosas” porque han sido “momentáneamente elegidas”. Aprenda a no ser víctima de estos amores tóxicos basados en la relación víctima-jefe. Los lazos de dependencia sólo traen sufrimiento, por lo que las mujeres que piensan que merecen una existencia refleja, deben reaccionar y no cometer el error de engañarse a sí mismas para “hacerlo” y cambiar al bribón. Esta voluntad de cambiar y redimir es el error más grande, porque el bribón debe ser aceptado por lo que es y apenas cambiará. No olvidemos que el amor es alegría, serenidad y bienestar, pero si se convierte en un desafío, en una dolorosa espera del cambio, ya no es amor sino sólo una dolorosa trampa para nosotros mismos.

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