Los recuerdos hablan de lo que tienes que hacer ahora

Hace algún tiempo hablamos de la historia de Bárbara, una madre que estaba ansiosa y temerosa de que algo le pasara a su familia. Después de responder a su pregunta, Bárbara decidió reescribirnos para contarnos otro aspecto importante de su vida: “Volviendo un poco atrás con recuerdos, me vi a mí misma de niña: estaba en la casa de campo de la señora que me cuidaba y criaba, porque mis padres tenían que trabajar. Casi siempre estaba sola: hablaba muy poco porque no había nadie que pasara tiempo conmigo y por eso exploraba, observaba animales y plantas. Era una chica muy curiosa! Aunque me sentía sola, nunca me resistí a ir allí, porque sabía que mis padres no podían mantenerme con ellos. Cuando fui a la escuela, me llevaron a un jardín de infantes privado de monjas e incluso allí pasé las tardes enteras sola. Ahora que tengo una familia propia, siento que nunca he sido pequeña, sino siempre una mujer adulta, madura y obediente. Sé que no hay necesidad de volver con memoria y recuerdos , Lo leí en su consejo que trato de tener en cuenta, pero creo que desafortunadamente si hubo un pasado, eso no se borra y de alguna manera es parte de lo que somos hoy.

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No eres así por tu pasado

Todos pensamos en el pasado y lo revivimos a través de recuerdos más o menos hermosos . Inevitablemente les damos gran importancia, como si el pasado y por lo tanto los recuerdos pudieran decidir lo que somos y lo que estamos destinados a ser. Pero no es así: el pensamiento común de que la vida puede ser desviada de los acontecimientos pasados debe ser evitado. Las memorias , aunque son una parte importante de nuestras vidas, deben permanecer así, sin afectar nuestro futuro. Cuando aparecen, es sólo para “hablarnos” de nuestras vidas hoy, de lo que tenemos que hacer ahora. Barbara nos cuenta que tuvo una infancia solitaria, que pasó la mayor parte de sus días jugando sola, navegando y descubriendo el mundo sin poder hablar con nadie, teniendo que crecer muy rápido para ser sólo una niña. Por lo tanto, es normal pensar que el pasado la hizo crecer de cierta manera y que hoy ella es la mujer que está a favor de lo que le sucedió, pero no es así. Los acontecimientos de la vida sólo han “acelerado” un proceso de maduración que la habría llevado a donde está ahora: ¡esa chica solitaria es ahora una mujer autónoma y la soledad de la época era el preludio de la vida actual!

Los recuerdos “quieren” que vivas ahora

Un consejo que podemos dar a Bárbara es que mire sus recuerdos sin juzgar, lamentar o arrepentirse: nadie le devolverá su infancia, pero los recuerdos no sólo vienen por las razones de las que hablamos, sino también para hacer que mire con ojos tiernos a la niña que era y que la deje allí. La soledad a la que Bárbara tuvo que enfrentarse cuando era niña le sirve ahora: como nos dijo en la otra carta, su familia está considerando abrir otra oficina de ventas de su tienda de jardinería fuera de casa y debería gestionarla ella misma. La soledad y la independencia que Bárbara tuvo que conocer de niña son ahora sus mejores aliados: este trabajo es una gran oportunidad, no un obstáculo. Ella sabe cómo estar sola y ya ha tenido la oportunidad de demostrarlo, ¡ahora sólo tiene que mostrárselo a sí misma!

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