Mareos: ¡la cabeza que gira para hacerte volar!

Nos escribe una lectora de Rhiza Psicosomática:

“A principios del verano pasado, mientras estaba de vacaciones, empecé a tener un problema de mareos que no me ha dejado solo desde entonces. Siempre me sentía mareado, confundido y tembloroso, mi cabeza estaba pesada, a menudo tenía que sentarme y luego sentía que los músculos de mi cara estaban tensos y tenía la sensación de un vicio que sostenía mi cabeza. Me asusté y, por supuesto, pasé por numerosas visitas que me han puesto frente al siguiente diagnóstico: “cuadro clínico relacionado con la ansiedad”. Ahora, también estoy dispuesto a creer que el vértigo es de naturaleza psicosomática, pero me gustaría encontrar una manera de sanar porque mis fuerzas están agotadas. ¿Tengo razones para sentirme estresado y deprimido? Por supuesto que sí! Estoy insatisfecha con mi trabajo, me siento azotada y desanimada, mis tareas, la mayoría de las veces, no son interesantes. Vivo mis días de trabajo en el aburrimiento, pero hago el bien en el mal juego porque sería irresponsable si dejara mi trabajo. Y luego, primero, tengo que sanar…

¿De dónde vino el vértigo?

En palabras de Eleonora, existe cierta confusión, pero tal vez es lo mismo que siente cuando se produce un ataque de vértigo. Tratemos de poner las cosas en orden. Eleonora Hizo bien en descartar una causa orgánica sometiéndose a exámenes y reconocimientos médicos que, de no ser así, resultaron negativos. Pero si esto la tranquilizaba, también le abría la puerta a un mundo completamente desconocido para ella como el de la psicosomática. De hecho, habla de ansiedad, estrés y depresión. Necesitas tener un aspecto diferente. El vértigo que describe es muy particular: impide moverse y levantarse, endurece los músculos de la cara evocando la imagen de una máscara, tal vez sólo la que lleva todos los días cuando va a trabajar: “buena cara en mal juego”, como la propia Eleonora admite….

El alma nunca se interpone en el camino

Son vértigos que hacen que una persona que, aunque no se realiza a sí misma, quiere aferrarse, no acepta ceder. Y aparecen por primera vez en vacaciones, es decir, en una época del año en la que hay que ser más sereno y despreocupado, lejos de las fuentes de estrés. Tratemos de pensar en ello: ¿qué haces durante las vacaciones? Déjate llevar, déjate llevar. Tal vez esta sea precisamente la actitud que Eleonora nunca se permite, tensa y comprometida ya que desempeña un papel que no la satisface y la asfixia. La naturaleza psicosomática de los síntomas no es una especie de rencor que alguien te está haciendo o un problema que resolver: es algo que viene de ti porque te sirve, una energía que quiere resaltar aspectos de tu forma de vida que es hora de tratar . Eleonora está siendo contada por su parte más profunda que no puede ser de ninguna manera sofocada y silenciada. Y es una suerte: es en este momento de estancamiento cuando tendrá que dar los pasos adecuados para lograr su bienestar.

Tres cualidades que ayudan a poner los pies en el suelo

Flexibilidad

Nuestra historia, las reglas que seguimos, los pensamientos fijos que nos muestran el camino, a veces nos enjaulan. Pero sabemos lo que les pasa a los que no se doblan: ¡se arriesgan a romperse! Y así, tratemos de cambiar nuestra mirada, demos espacio a otras formas de ser y de actuar. Permitámonos también pensar que, quizás, existen alternativas válidas.

Espontaneidad
A menudo es el miedo a perder el control y sentirse ridículo lo que nos empuja a volvernos cada vez más rígidos, tanto en nuestras actitudes como en nuestros cuerpos. Empezamos, cada vez que nos apetece, a dejarnos ir reaccionando instintivamente, sin retrospectiva ni censura. Una vez que comencemos, será difícil dejarlo.

Transgresión

Literalmente significa “ir más allá de algo” y cada uno de nosotros debería intentarlo de vez en cuando. Para explorar territorios desconocidos no hay que ir muy lejos, sólo hay que empezar por dejarse llevar por un pensamiento un poco diferente, fuera de los esquemas habituales. Es esencial romper con lo que está en juego en la rutina, dar voz a cada parte de uno mismo y vivir plenamente y lejos de los disturbios.

Robar momentos para ser lo que quieres

El trabajo es aburrido y estresante, los compromisos familiares nos aplastan, ¿sentimos que algunas opciones no dependen de nosotros y que la dirección ya ha sido trazada? Para aliviar la tensión que puede conducir a trastornos como el mareo, encuentre su pasión y cultívela: un curso, un pasatiempo, un interés. No importa cuál sea el resultado o la actuación, lo que importa es que tú, en ese momento, puedes ser lo que quieras: una bailarina, una actriz, un fotógrafo o un jardinero.

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