Más espontaneidad y adiós al estreñimiento

El estreñimiento es uno de los trastornos más molestos y generalizados: en una perspectiva psicosomática es un verdadero acto de protesta del órgano que podríamos definir como “segundo cerebro” , es decir, el intestino, y pone de relieve la tendencia a preservar (y por tanto, por analogía funcional, a retener) aquellas partes de nosotros de las que luchamos por desprendernos: un pasado difícil, una memoria traumática, un presente que no podemos vivir al máximo. Este desorden en clave simbólica es una “confesión del alma” y, contrariamente a lo que se podría pensar, se refiere a una realidad mucho más espiritual que la “baja” y material de la comida y las heces. A través del control de los esfínteres aprendemos a ejercer un control que va mucho más allá del contenido de nuestros intestinos. El juego que se juega es sobre el conflicto entre contenerse y dejar ir, en otras palabras, entre la posesión y la donación de algo que nos pertenece. Deshacerse de los pensamientos sucios, dejar que el cuerpo hable, dejar de lado las reglas estrictas y aparentemente inviolables: estos son los comportamientos que nos ayudan a despejar el cerebro y apoyar al intestino en la recuperación de su función natural. Pero esto es lo que puede hacer en la práctica para superar el problema.

Revela tus malos pensamientos Los miedos irracionales, las tentaciones vergonzosas, los sentimientos innobles, pero también las fantasías incómodas como las agresivas o eróticas pueden ser una carga bien escondida que llevamos con nosotros y que oscurece como una sombra nuestra serenidad, nuestro deseo de limpieza interior. Hablar de lo que nos oprime con una persona que puede escucharnos sin juicios ni prejuicios es muy útil: ayuda a reducir el tamaño de los fantasmas, afloja la angustia y también nos damos cuenta de que los demás piensan o sienten las mismas cosas. El efecto: al “confesar” los malos pensamientos limpiamos el cerebro y ayudamos al intestino a hacer lo mismo, eliminando “suciedad”.

Una de las causas del estreñimiento es la tendencia a no apoyar el estímulo de la evacuación, sino a posponerlo para no interrumpir lo que se está haciendo. El intestino, al igual que el resto del cuerpo, tiende a ser regular y a funcionar a un ritmo preciso, por lo que siempre debe permitirse el estímulo cuando se produce. Haz lo mismo con todas las demás necesidades que el cuerpo te comunique: bebe cuando tengas sed, come cuando tengas hambre y descansa cuando te sientas cansado. Puede parecer una sugerencia trivial, incluso obvia, pero es suficiente detenerse a pensar en lo poco que hacemos para darnos cuenta de lo lejos que estamos del cuerpo y lo mucho que tendemos a controlarlo y mandarlo como una máquina. De qué se trata: si aprendes a sintonizar con los ritmos naturales del cuerpo, poco a poco el intestino recuperará su regularidad natural.

Mejora el tacto, despierta el instinto Las personas que sufren de estreñimiento suelen tener aversión a los trabajos sucios, es decir, trabajos que implican una implicación física sin barreras. Es por eso que a menudo prefieren usar ayudas tecnológicas que les permitan mantener la distancia: por ejemplo, usarán el procesador de alimentos en lugar de las manos para amasar, preferirán la aspiradora de vapor o la aspiradora en lugar de barrer o frotar una superficie. Siempre que pueda, supere su aversión y utilice las manos, especialmente en la cocina, pero también para trabajos manuales como torneado, acuarela o mejor temple o pintura de dedos. Lo importante es que estés en contacto directo con el material, el resultado no importa tanto como la posibilidad de “meterse” con materiales creativos.

¡Intenta….confía en mí! El miedo a todo lo extraño es típico de los que sufren de estreñimiento. La desconfianza es una actitud omnipresente: el miedo a lo nuevo y a lo diferente se expresa a través de prejuicios y devaluaciones que justifican una dificultad que no se quiere admitir. Sin embargo, la desconfianza hacia el mundo genera cierre, dificultad para revelar incluso los mejores aspectos de uno mismo. La confianza es siempre una apuesta, confiar en tu instinto trata de dar una pizca de credibilidad a las parejas, hijos, colegas, renunciar al control, pero también dar un poco más de confianza o pedir ayuda. Lo que se obtiene: si se alivia la tensión hacia el mundo exterior, el intestino ya no se verá obligado a “negar” su contenido a un mundo hostil.

Entra en el juego Controla a distancia, sé un supervisor o un maestro: estos son los roles que más se encuentran en aquellos que sufren de estreñimiento. Roles en los que tú eres el protagonista, pero escondido, enviando a otros hacia adelante para exponerse al error y al riesgo. Después de todo, el miedo es precisamente el de involucrarse, el de tener que enfrentarse a las relaciones inesperadas o no fáciles. Esta forma de participar en las cosas, sin embargo, da poco beneficio. Los escudos protectores sólo se utilizan en situaciones peligrosas, en todas las demás nos amortiguan la sensibilidad, nos abruman y nos impiden crecer. Ponerse a prueba, tomar situaciones con el pecho o simplemente no retroceder son comportamientos que nos introducen en el flujo de la vida haciéndonos interactuar de forma activa. Lo que usted obtiene: La participación activa las emociones y estimula el intercambio y el cambio. Justo lo que pone en movimiento el intestino bloqueado.

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