Miedo a crecer: así es como el síndrome de Peter Pan gana

El síndrome de Peter Pan es una expresión utilizada por primera vez por el psicólogo Dan Kiley en su libro “The Peter Pan syndrome: men who have never grown up” (El síndrome de Peter Pan: hombres que nunca han crecido), en el que habla del fenómeno por el que algunas personas se niegan a vivir como adultos y a permanecer ancladas en el mundo infantil, tal y como nos cuenta la historia de Peter Pan. Este fenómeno, también conocido como neotenia psíquica, puede causar grandes molestias y dificultades en la vida cotidiana.

Síndrome de Peter Pan: aquí están sus características

Este extraño comportamiento aún no ha sido incluido entre las enfermedades mentales y, por lo tanto, no existen criterios de diagnóstico bien definidos en psicología; sin embargo, los estudiosos del fenómeno coinciden en encontrar en aquellos que sufren de estas características comunes.

  • No aceptación de responsabilidad
  • Incapacidad para mantener relaciones estables en el amor
  • Negarse a trabajar constantemente
  • Egocentricidad
  • Rasgos narcisistas
  • Negación del sufrimiento y la injusticia
  • Irresponsabilidad
  • Comportamiento típico en la infancia
  • Idealismo excesivo

Las personas que manifiestan el síndrome de Peter Pan son en su mayoría hombres, casi siempre no se dan cuenta de que lo padecen y a menudo también sufren de otros trastornos como ansiedad, cambios de humor y síntomas psicosomáticos.

¿Lees incluso a los adultos o a los eternos adolescentes?

Síndrome de Peter Pan: no lo confunda con el niño interior

En el campo de la psicología analítica, Marie-Louise Von Franz, colaboradora histórica del fundador Carl Gustav Jung, habló sobre el fenómeno del hombre como niño eterno en 1989, en el libro “El niño eterno, el arquetipo de Puer aeternus”. Este texto, analizando la famosa historia “El Principito”, destaca los aspectos infantiles que permanecen en nosotros ya de adultos : por eso el puer (niño) es considerado un arquetipo, es decir, una imagen colectiva inconsciente de la humanidad, que se encuentra en todos los tiempos y en todas las culturas. Por lo tanto, es importante no oponerse a los aspectos infantiles normales que caracterizan al hombre de todas las edades y que le permiten expresar la creatividad, la energía, la imaginación, la inventiva y la valentía, así como a Pascoli con su poética del joven.

El problema surge cuando esta tendencia a mostrar características típicas de la infancia va más allá de sus límites naturales y la dimensión lúdica se convierte en un fin en sí misma, impidiendo la evolución de la persona, que permanece encerrada en el comportamiento regresivo típico del síndrome de Peter Pan.

¿Cuán cuidadosamente debemos salir de esto? Aquí están los consejos correctos para sanar

¿Qué nos aconseja Von Franz para salir de esta perenne “isla que no está allí”? en primer lugar, debemos separarnos de todas las convicciones y certezas que creemos tener para abrirnos a lo nuevo que nos rodea. Esto se hace en primer lugar construyendo independencia , es decir, separándose de figuras familiares a menudo intrusivas que, sin saberlo, se alian con los aspectos infantiles de Peter Pan, incluso cuando aparentemente los critican: por ejemplo, aunque se quejen de ello, a menudo lo sustituyen en las tareas que se niega a realizar.

Para hacer este viaje hacia la autonomía, es fundamental encontrarse con la propia Sombra , es decir, dar cabida a los lados de la personalidad que nos caracterizan, pero que no queremos reconocer o que incluso negamos fuertemente. Sólo así será posible aceptar que en la vida también hay sufrimiento y que para vivir auténticas relaciones sociales hay que aceptar todas las emociones que se suscitan en nosotros y, por tanto, también la ira, el miedo y la tristeza.

A través de estos pasos, la persona comenzará a poner sus pies de nuevo en el mundo real y, aprendiendo a tomar más y más responsabilidad , abandonará ese egocentrismo patológico que caracteriza a quienes padecen el síndrome de Peter Pan. Por último, es importante recordar cómo la imaginación , fundamental incluso en la edad adulta, debe ser siempre distinta del mundo real y no fusionarse con él: la imaginación y la realidad tienen dos funciones muy diferentes y deben ser consideradas diferentes, de modo que no se pierda de vista su autenticidad, en busca de un ideal inexistente.

Tengo un Peter Pan en casa. ¿Qué hago?

¿Qué debemos hacer si tenemos un Peter Pan en la casa? Este síndrome puede ser un gran obstáculo en la vida de una pareja y acercarla a una crisis, pero hay reglas que se pueden adoptar para evitar que el “gran bebé” que tenemos de nuestro lado haga demasiado daño. La primera es rechazar cualquier intento de culpabilidad: los que la sufren tienden a liberarse fácilmente de toda responsabilidad dándola regularmente al mundo exterior, a sus parejas, padres, colegas y amigos. Todos menos él. Este intento debe detenerse con firmeza: todos deben ser considerados responsables. En segundo lugar, nunca debemos ocupar su lugar en las tareas que tiene que llevar a cabo, incluso si esto le crea dificultades. Por último, no le oculte el hecho de que su conducta es un problema psicológico importante que hay que reconocer: conseguir ayuda puede ser el primer comportamiento “maduro” de Peter Pan.

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