Miedo al parto: cómo superarlo

Hoy en día, cuando el dolor se puede reducir, las técnicas de atención médica han alcanzado altos niveles de seguridad, los riesgos de mortalidad se reducen prácticamente a cero, las mujeres que temen el momento del parto y que lo viven con ansiedad están en constante aumento.

Ansiedad durante el parto, síndrome de los países ricos

Esta forma intensa de ansiedad contrasta con la actitud confiada y un tanto fatalista de nuestras abuelas o incluso de las mujeres que ahora viven en países con muchos cuidados (África, Sudamérica y gran parte de Asia). En resumen, el parto se siente íntimamente como algo peligroso. Parece que hay muchas razones para ello. En primer lugar, la mujer occidental moderna, en general, tiene mucho miedo del dolor físico porque ya no está acostumbrada a él, lo utiliza como lo está para usar analgésicos en grandes dosis.

Tener que confiar en los demás: ¡qué ansiedad!

Esto, junto con el hecho de estar muy centrada en la dimensión “mental” para poder sostener una vida llena de compromisos y trabajo/carrera, la ha alejado de la percepción plena de su cuerpo, del que sabe poco y teme perder el control. El nacimiento del resto es algo que desencadena en ella (las contracciones, la rotura del agua, el niño que presiona para salir) y que debe ser acompañado, no guiado. No sólo eso: es sobre todo un acontecimiento que la obliga a confiar, algo que especialmente las mujeres con una actitud psíquica “masculina” tienen más dificultades para hacer.

Los medios de comunicación contribuyen a la génesis de la ansiedad

Las noticias de mala salud y los casos esporádicos en los que las cosas han ido mal aumentan el temor, a pesar de muchas pruebas diagnósticas tranquilizadoras, de que el niño no está sano. El hecho de que la pareja pueda asistir al parto sólo ayuda cuando no está a su vez en agitación y ansiedad . Todo esto crea una preocupación mucho antes que el evento, lo que perturba el embarazo. Pero el cuerpo de la mujer puede soportar mucho y la motivación la hace recurrir a recursos impensables. Necesitan ser contactados de nuevo.

Para que puedas disipar tus dudas y miedos y liberarte de la ansiedad

  • Infórmate bien
    El verdadero conocimiento ayuda: hay cursos bien hechos que preparan psicológica y físicamente. No los subestimes.
  • No preguntes aquí y allá
    No dejes que tu cabeza se llene con las “historias de nacimientos” de amigos o parientes, quizás incluso un poco dramáticas o, por el contrario, cursi. Los rumores desaparecen.
  • Elija bien a su médico
    Hay que sentirse bien a nivel técnico, pero sobre todo a nivel humano. Que esté disponible en caso de dudas y ansiedades. Lo eliges tú, es muy importante.
  • Si le teme demasiado, alivia el dolor
    Ahora existen técnicas para eliminar o aliviar el sufrimiento físico. Pregunte cuánto necesita saber y no dejarse influenciar por las opiniones de los demás, o por las de aquellos que dicen que todo debe ser vivido de parto, incluso los dolores.
  • No censures tu ansiedad
    Aunque sea un acontecimiento natural, sigue siendo un gran acontecimiento: expresa tu miedo. Pueden ser algunas entrevistas de apoyo psicológico.

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