Mueve tus ojos y mejora tu comprensión

Encuentra la bandolera en Hank de nuevo. Es una expresión que se utiliza habitualmente en situaciones “enredadas” hasta el punto de que resulta casi imposible identificar la causa con anterioridad. Y, como resultado, encontrar una solución también se convierte en una solución. Pues bien, la vida de pareja es el área en la que más fácilmente se forman las “madejas”. En muchos casos, después de algún tiempo desde el comienzo de una historia, las cosas comienzan a enredarse inesperadamente. Ya no nos entendemos, malinterpretamos el comportamiento de nuestra pareja, acumulamos frustraciones y cosas tácitas, fijamos las frases ofensivas en nuestras mentes, empezamos a culparnos unos a otros, hacemos algo con buena intención y obtenemos lo contrario, caemos en la resistencia mutua. Y mientras aún se aman. Se puede decir que entre los dos hay una verdadera madeja de problemas no resueltos, descuidados o mal abordados, que corren el riesgo de hacer estallar todo, porque los dos ya no son vistos: lo que ven son los problemas y están inmersos en la fatiga del riesgo cotidiano de no encontrar ni la fuerza ni la lucidez para localizar la bandada y resolver la situación.

Muchas causas, pero….presta atención al diálogo

Hay muchos factores que pueden causar la situación:

-La comprensión relacionada con la educación de los niños.

-Celos, sospechas, desconfianza.

-Fatiga diaria, estrés, poner la relación en segundo plano.

-Mentalidad cerrada y pesimista de uno de ellos.

-Falta de privacidad, implicación de familiares y amigos.

La lista, como pueden imaginar, podría ser “estirada” desproporcionadamente. Pero todas las variantes tienen una cosa en común: un defecto comunicativo. Independientemente del problema “oficial” que inició el empeoramiento de la relación, el enredo siempre surge de la falta de diálogo.

Tienes que “mirar la situación” desde fuera… ¿Pero es realmente inextricable la mezcolanza de malentendidos? Afortunadamente, no, pero si las parejas se meten en los problemas individuales, intentando por todos los medios estar en lo correcto de vez en cuando, ya no salen de ello: con el tiempo, ni siquiera sabemos muy bien cuál fue la causa original del problema y las dificultades aumentarán aún más . Para salir de ella, los dos deben “mirar la situación” desde fuera: es decir, juntos, deben establecer una tregua, renunciar a las solas razones del desacuerdo y concentrarse en su propio diálogo . Puede ser útil visualizar, al principio, la siguiente situación: imagina que en una mesa hay dos títeres (el hombre y la mujer), espaciados y girados uno hacia el otro. Entre ellos hay una gran madeja de hilo de lana enredado que impide que los dos se vean. El espacio que ocupa es el lugar de la relación actual. No tiene sentido tratar de penetrarlo: se hundirán más y más en él. Para verse a sí mismo es necesario moverse, encontrar un “campo neutro”, es decir, encontrarse en otro lugar de la mesa, casi “en secreto”. Este acto puede ser decidido y explicado por los dos con frases sencillas como: ” No importa quién tenga razón”; “Hablemos de nosotros mismos, no de problemas”. Esto recrea un clima de complicidad e intimidad positiva, sin el cual la relación de pareja no puede vivir mucho tiempo.

Cómo hacer más fluida la comunicación:

-Cargos suspendidos. Un puñado de malentendidos y mala comunicación entre pares es exactamente como un puñado real: si tira de los nodos para desentrañarlos, el resultado será apretarlos aún más. En términos concretos: querer tener razón a toda costa, es decir, querer dominar, empeora drásticamente las cosas. La actitud correcta es la opuesta: en resumen, hay que “preocuparse” por quién está bien o mal, quién empezó primero, quién hizo más mal, quién dijo una cosa o hizo otra. Todo esto es pasado: un nuevo diálogo no debe partir de lo que ya se conoce, ni de rencores, de lo contrario fracasa al principio.

-Vitar acciones solitarias. En estas situaciones, no se puede hacer solo: la iniciativa de uno de los socios no conduce a nada, incluso si comienza con las mejores intenciones. Tenemos que trabajar juntos porque tenemos que unir ambas perspectivas y no una sola mirada. En resumen, tenemos que hablar entre nosotros y decidir juntos un paso común: no intentemos desentrañar los estrechos vínculos entre acusaciones y contraacusaciones, no los miremos más, volvamos a mirarnos los unos a los otros.

-Utilizar otros canales de comunicación. Si el tema de la disputa es demasiado complejo, se puede decidir “separar” diciendo: esta noche dejamos la maraña de problemas en esa habitación (también se puede hacer físicamente, con una simple bola de lana que se convierte en el símbolo de las dificultades en curso), y en su lugar ponemos en marcha otros canales de comunicación: el juego, un pasatiempo en común, la lectura de un libro. Son ejercicios que te ayudan a encontrar tu lugar dentro de la pareja, a empañar el ambiente, a ver con los ojos del otro. Esto detiene la escalada y reactiva la comunicación.

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