Narcisismo no significa fuerza, sino fragilidad

En una sociedad más bien narcisista como la nuestra, el problema del placer y la aceptación está cada vez más en primer plano. La ola de narcisismo revela la enorme necesidad de confirmar el valor personal, como si hubiera habido un profundo colapso de la confianza en sí mismo. La gente vive con los problemas más diversos, pero cada vez más a menudo esconden la creencia de que no están a la altura de las circunstancias. Pero, ¿hasta dónde? No lo sabemos: hay un sentimiento generalizado de tener que ser algo “alto”, pero no está claro de qué se trata. Lo que es seguro es que la gente no puede gustarse a sí misma y por eso la fingen en la grotesca “versión” del narcisismo . Hoy en día, todo es inmediato y, gracias a la tecnología, casi no requiere esfuerzo. Todo parece agradable, por supuesto, pero también peligroso porque nos impide sentirnos válidos, verdaderos y orgullosos. La facilidad en tantas áreas apaga el sentido de conquista, necesario para expresar las fuerzas profundas que allí habitan, y esto nos impide gustarnos a nosotros mismos auténticamente, sentirnos “a nuestra altura”, es decir, coincidir con nosotros mismos….

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Aprende a mantenerte con tus raíces

Al mismo tiempo, la empresa nos somete a una presión y un esfuerzo constantes: las exigencias de un rendimiento elevado y constante, la precariedad del trabajo, la indiferencia con la que las empresas tratan a sus empleados, nos hacen sentir inadecuados y reemplazables, sin un valor intrínseco. ¿Cómo podemos gustarnos a nosotros mismos en un mundo feo que nos destruye con su fría intransigencia? Aquí estamos, héroes, viviendo en un mundo de tanto cinismo. Sin embargo, ni siquiera tenemos tiempo de notarlo, porque tenemos que seguir adelante como máquinas. ¿Nos gusta? ¿Realmente nos sentimos a la altura del lugar que pretende y juega un papel, la antecámara del narcisismo ? No hay tiempo para eso. Qué hacer entonces ? Necesitamos la recuperación de una dimensión personal en la que no pueda entrar ni la morbosa e hipercinética facilidad de la tecnología ni la perversa fatiga del mundo laboral . Una dimensión compuesta por tiempos, espacios, estados mentales y relaciones ajenas a todo esto. Necesitamos restablecer las fronteras, sentir nuestra identidad y así ya no necesitaremos que nos “gusten”, porque la parte más importante de nosotros ha vuelto a la vida. Y sentirse vivo es más importante que querernos a nosotros mismos.

Las tres reglas que te ayudan a decir adiós al narcisismo

La sacralidad. Aquí sagrado significa “separado de lo ordinario” y participante en las fuerzas universales y naturales. Sin este sentido de lo sagrado no se puede encontrar bienestar, porque es una necesidad primaria de la psique. Busque lugares y momentos no funcionales e intocables inspirados por un sentido más amplio de sí mismo.

Lento. Para gustarte debes tener la oportunidad de percibirte a ti mismo y el tiempo que estás viviendo y sólo la renuncia al frenesí te lo puede devolver. La lentitud, o mejor dicho, la capacidad de disminuir la velocidad, te permite observar y observarte a ti mismo y apreciar lo que haces.

Humor. El tercer ingrediente es la disposición al humor, que no es sólo una forma de reír y animar, sino una herramienta de conocimiento. Un simple lema de espíritu es suficiente para aprender a estar en la realidad de forma equilibrada, relativizando tus fortalezas y debilidades y haciéndote sentir más sereno y menos dependiente del rendimiento.

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