¿Neurosis en dos? Así se evita el contagio

Los franceses lo llaman locura a deux (es decir, locura para dos); en los manuales y en los tratados de psiquiatría se menciona como un síndrome en el que dos personas viven juntas, y a veces incluso más de dos. ¿Cómo funciona el sistema? Al principio sólo una persona desarrolla una visión alterada de la realidad, luego gradualmente otra es influenciada por ella y participa plenamente en el mantenimiento y producción de esta visión disfuncional. Quien vive con una persona que tiene importantes molestias internas no sólo puede sufrir estrés, sino que también puede ser “arrastrado” en el propio trastorno, hasta que se convierte en su co-protagonista.

Cuando los compromisos son peligrosos

A cualquiera le puede pasar que viva con una persona que ha estado sufriendo durante algún tiempo, y sin poder resolver el problema, de ataques de pánico, quizás con agorafobia y claustrofobia. La persona que la padece vive en un estado de cautiverio: la necesidad de evitar toda una serie de situaciones (en interiores, exteriores y entre personas) la obliga a vivir en una jaula, invisible pero concreta. Es un síntoma imponente que, sin resolverse, se impone con fuerza en el seno de la familia: el enfermo pide ser acompañado a todas partes porque ha dejado de conducir y tiene miedo de andar solo, pide no quedarse solo en la casa, no tomar el ascensor, seguir todas sus reglas rígidas y neuróticas de supervivencia emocional.

La adaptación excesiva lo enferma

Al principio, la otra (pareja, cónyuge, miembro de la familia) la asiste en todo, esperando a que los tratamientos funcionen, se queda en su “juego” incluso cuando ve que no los sigue adecuadamente, luego con el tiempo se adapta casi por completo a sus peticiones y aquí se sumerge poco a poco en un estilo de vida que restringe severamente su libertad de movimiento e induce pensamientos colusorios con los de la persona que tiene la incomodidad. En este punto, también corre el riesgo de desarrollar el trastorno psíquico, ya que vive “como si” lo tuviera. Después de un tiempo, el trastorno llega a tiempo: en un día en que tiene que hacer algo que le importa, se produce un fuerte ataque de ansiedad y la decisión de no ir. Ya no por los miedos del otro, sino por los suyos, que ahora ha adquirido.

Ayuda no significa complicidad

Para hacer frente a estas situaciones es necesario no entrar en pánico y tener en cuenta la delgada línea que separa la ayuda de la complicidad, la comprensión de la adaptación. No es una distinción inmediata, especialmente porque usted está involucrado y porque puede, en algunos casos, tener miedo de reacciones fuertes de aquellos que tienen la incomodidad. Se debe hacer todo lo posible para no desencadenar la enfermedad compartida: también pueden verse afectados otros, especialmente niños pequeños o adolescentes. Es esencial saber más sobre las dificultades en cuestión, para poder adoptar el comportamiento correcto. El parámetro fundamental para mantenerse inmune a la “neurosis bipolar” es el siguiente: si la ayuda que se necesita limita gravemente y durante mucho tiempo la libertad personal y empeora significativamente la calidad de vida, significa que algo anda mal y que tenemos que encontrar otra forma de echar una mano. Y así son las cosas.

Consultar a un especialista

Pedir consejo a un especialista puede ser muy útil, en una fase temprana, para comprender mejor las anomalías del comportamiento del otro y recibir consejos para no ser invadido por él. A menudo, una mirada externa y experta ayuda a legitimar algún “no” fundamental a demandas exageradas y a mantener la lucidez, incluso en situaciones particularmente difíciles.

Defiende tus espacios

Las fobias, obsesiones o ansiedades de aquellos que viven contigo no deben afectar el derecho a mantener tu propia vida, con las cosas y personas que te importan. Ciertamente, es necesario un cierto compromiso, pero debe ser consciente de ello. El cuidado del otro no depende de tu renuncia a la vida, sino de su maduración que lo hace volver a ser autónomo. Y no pienses: “Lo curaré con mi amor”. ¡No funciona de esa manera!

Se rebeló contra el chantaje

Los enfermos mentales chantajean a menudo a los que viven al lado: “Si no haces lo que te pido, habrá aún más problemas con los que tendrás que lidiar”. Estos son a menudo mensajes subliminales, pero pueden bloquearte o llenarte de culpa. Recuerde que resistirse a la culpa es protector para usted y curativo para él.

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