No a la rutina diaria: encuentre su originalidad en 4 pasos

La rutina diaria nos lleva a roles y hábitos bien definidos, que tendemos a llevar en todos los aspectos de la vida. No nos damos cuenta, pero a la larga este proceso pierde de vista nuestra autenticidad, la esencia que nos caracteriza y, por consiguiente, nuestra originalidad. Pero, ¿qué significa ser original? No tiene nada que ver con la extravagancia o la excentricidad: simplemente significa dar cabida a la singularidad que cada uno tiene, algo que viene de las profundidades del alma. No estamos en el mundo para conformarnos, sino para llegar a ser nosotros mismos, como habría dicho el gran psicoterapeuta Carl Gustav Jung. El bienestar psicofísico surge espontáneamente si volvemos a entrar en contacto con nuestra parte más viva, dejando de lado, aunque sólo sea unos minutos al día, las obligaciones impuestas por una racionalidad imperante, que a menudo nos encierra y nos entristece.

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Para resolver problemas, hazlo a tu manera

Encontrar la originalidad significa mirar al mundo con nuevos ojos y descubrir que siempre hay una manera personal de hacer las cosas, incluso las más comunes y cotidianas. Cuando tenemos un problema, nunca son las horas o los días los que reflexionan sobre él para resolverlo, porque la mente racional siempre vuelve a los caminos habituales y termina proponiendo regularmente soluciones triviales, inútiles o ya experimentadas. Este no es el caso: cambiemos de rumbo y confiemos en el instinto. Basta con dedicar tiempo, aunque sea un poco, a hacer algo fuera de los esquemas habituales, a confiar en esa parte creativa del cerebro que a primera vista parece la menos adecuada para superar las dificultades. Sin un propósito preciso y dejando en el fondo la búsqueda inmediata de una solución: entonces nuestra originalidad natural se revelará, a través de un sentimiento, una intuición, una idea repentina y esclarecedora, en la que nunca habíamos pensado. Cuando esto sucede, ¡estás de vuelta en el camino correcto!

Originalidad: 4 maneras sencillas de encontrarse a sí mismo

  • Hacer algo práctico: Especialmente si haces un trabajo intelectual, es útil para crear momentos para hacer algo creativo, manual y corporal (dibujo, danza, jardinería, etc.) que te permita despertar áreas del cerebro dedicadas a este tipo de actividad no racional. Si aún no lo sabes, tienes que averiguar qué es lo que te atrae: no tienes que hacer nada, tienes que hacer una actividad práctica que sea similar a ella y que por lo tanto permita la expresión de tu mundo interior, dejando pensamientos perturbadores en el fondo. Sin objetivos: lo que cuenta no es el resultado, sino el placer.
  • Imagina: Un ejercicio simple para ponerse en sintonía con el mundo interior es cerrar los ojos, respirar profundamente y fantasear con estar junto al mar caminando. Disfruta de todas las sensaciones que sientes y déjate llevar por las imágenes y por lo que está pasando. En un momento dado, una ola de mar te trae una botella con un mensaje dentro; la llevas pero no tienes prisa de luz, sólo sabes que llevas contigo un poco de `desconocido y está bien. El inconsciente hace precisamente eso: te trae el regalo de un mensaje para ayudarte a descubrir quién eres.
  • Dibuja tus sueños: nunca olvides la vida nocturna, es la culminación de lo que te sucede durante el día y por esta razón aporta un conocimiento diferente y más profundo sobre ti. Esta sabiduría intemporal está contenida en los sueños, con los que el inconsciente comunica mensajes fundamentales a la conciencia. Se dirá que a menudo no es fácil interpretarlas; ¿qué hacer? Podemos intentar dibujarlos. A través del dibujo matutino de lo que se soñó la noche anterior, se mantendrá viva una conexión entre el reino de la noche y el reino del día. No se necesitan todos los detalles ni la mano de un pintor: un simple boceto es suficiente para fijar en la memoria las imágenes de nuestro mundo de ensueño, gracias a las cuales el cerebro se regenera cada noche.
  • Jugar: no es una actividad reservada a los niños, al contrario, debe aprender de ellos para que su imaginación vuele a través del juego. El secreto de esta actividad es la distracción, que te permite cambiar tu mirada de los problemas a una energía que se nutre de recursos creativos. Al ponerse en contacto con su “lado bufón” encontrará su propia forma única de estar en el campo, su propia originalidad. El juego libre te permite “vivir” mundos diferentes, cubrir muchos roles, y por lo tanto también nuestra forma de estar en el campo será diferente a la habitual. Podemos enmascararnos o comprar un vestido extravagante para usar sólo en casa cuando sentimos la necesidad de liberarnos de las ropas cotidianas y por lo tanto de los filtros mentales que usamos como gafas empañadas. Bromas sobre todo, risas, bromas: ¡el cerebro de los adultos lo necesita tanto como el de los niños!

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