No abandones el eros, ni siquiera en la vejez!

Antonio, lector de Riza Psicosomática, nos escribe: “Tengo 67 años y con mi mujer sigo viviendo una intensa vida íntima. Algunos de mis amigos dicen que en vez de eso han alcanzado la “paz mental” y esto me hace estremecer. Pero ¿es correcto que después de cierta edad deberíamos poner sexo en el ático?

No, está mal. Por el contrario, es muy positivo que Antonio viva una vida íntima satisfactoria y que su vida matrimonial no se haya convertido en la tumba de la pasión; él y su esposa han descubierto y nos han revelado un secreto precioso: en la vejez no debe haber paz mental, por el contrario puede y debe ser una oportunidad para que la pareja continúe viviendo y cultivando su vida sexual , obviamente no con los mismos métodos y desempeño de veinte años, sino a través de una intimidad más cómplice. El sexo no es irreconciliable con una pareja “madura”, sino que parece que cada nueva generación se considera la única que tiene el “derecho” a tener relaciones sexuales. Después de todo, los jóvenes se sorprenden cuando se enteran de que sus padres siguen teniendo relaciones sexuales….

La paz mental está reservada a los prejuicios!

Hay muchos prejuicios sobre la vida de la pareja y la sexualidad en la tercera edad, se dice que el matrimonio es la tumba de la pasión, o que tiene un “efecto manzanilla” sobre el deseo. Según el pensamiento común, los ancianos deben ser “asexuados”, como si la edad fuera a extinguir la pasión y el amor. En el imaginario colectivo la sexualidad es vista como una prerrogativa del adulto bello, sano y socialmente afirmado, mientras que es negada a todos aquellos que no cumplen con estos requisitos, como los ancianos y los discapacitados. Por el contrario, la vejez no significa colgar el encanto y el cuidado de uno mismo para dedicarse a las actividades consideradas “jubiladas”. Tener más tiempo libre es sinónimo de nuevas oportunidades. Un segundo resorte sensorial se experimenta a una edad avanzada, e incluso si usted tiene menos relaciones sexuales completas, el nivel de satisfacción es mucho mayor. La sexualidad crece, cambia y evoluciona: de una actuación ligada principalmente a la penetración, se convierte en una sexualidad endulzada por más mimos y más intimidad de las almas….

Lo que se necesita: más tiempo y menos tabúes

En resumen, el eros en la vejez ya no debería ser un tabú, sino que, como señalan médicos y expertos, es una panacea para la salud; los ancianos que conservan la capacidad de disfrutar del eros, mantienen altos niveles de salud física y mental. En la vejez es posible descubrir otras formas de aproximación a la sexualidad, diferentes a las del pasado: por ejemplo, es posible saborear una intimidad diferente y satisfactoria, libre de condicionamientos familiares y sociales, y con más tiempo disponible para cultivarla. El placer se vuelve menos genital, pero mejora la capacidad del cuerpo para hablar con un uso más cuidadoso de la sensorialidad. Citando una hermosa frase de Stendhal de “De l amour”: “Algunos dicen que la vejez, al cambiar nuestro organismo, nos hace incapaces de amar; no estoy de acuerdo en absoluto. Tu amante, que se ha convertido en un amigo cercano, te da otros placeres, los placeres del atardecer. Era una flor de la mañana en la época de las flores, una rosa, y por la noche, cuando ya no es la época de las rosas, se convierte en un fruto delicioso”.

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