No dejes que te afecte y estarás bien de nuevo.

Alice, una joven lectora de Riza Psicosomática, nos escribe: “El verano pasado traté de dejar lo que entonces era mi prometido por sus defectos y sus dudas sobre lo que realmente sentía por mí. No sólo eso: se sintió con otra chica y me dijo que lo hiciera porque lo presioné demasiado. Sufrí mucho por ello, pero para todos siempre era yo quien lo tomaba mal y cometía errores, pero desgraciadamente no podía decidir cómo sentirme. A pesar de las dificultades, nos mantuvimos juntos, pero poco tiempo después conocí a otro hombre, y aquí comenzó mi descenso a la degradación. Ya no entendía nada: estaba herida por mi novio y al mismo tiempo fascinada por este hombre, así que elegí este último, mientras mi ex todavía me buscaba y yo sufría para sentirlo triste y asustada por la idea de perderme a mí misma. Después de un cuento, volví y llamé a mi ex: volvimos a estar juntos, pero luego rompimos definitivamente y él está con otro. Pensé que no me importaría mucho, pero estoy enfermo y no sé cómo seguir adelante. Ha pasado un año y todavía no puedo encontrar la serenidad y entender todos mis errores…”

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No atar la felicidad a causas externas

Al menos una vez en la vida, cada uno habrá actuado no siguiendo su propia naturaleza, sino siguiendo las “obligaciones” del mundo que nos rodea. A menudo nos preguntamos qué es lo correcto, pero pocas veces nos preguntamos qué es lo realmente adecuado para nosotros, para nuestra forma de ser. Alice admite que intentó dejar a su novio, revelando una angustia interior: quizás se sintió obligada a hacerlo después de que él le dijera que tenía dudas sobre sus sentimientos, porque “es lo correcto” y eso es lo que la sociedad impone, mientras que ella todavía no estaba convencida de que quería poner un punto sobre esta relación. Tan pronto como su novio empezó a sentir con otra chica, sin pensarlo dos veces, Alice volvió a sus pasos, pero entonces ¿qué pasa? Ella es la que conoce a otra: el guión se da la vuelta y ahora es su ex quien la está buscando. A partir de ahí comienza una dolorosa primavera y rollito, terminado como debería haber ido enseguida, pero por razones distintas a las que Alice piensa: se van, está comprometido con otra y Alice, un año después, todavía no puede aceptar que se haya acabado. ¿Pero su serenidad estaba realmente ligada a ese chico? No es así…

Escúchate a ti mismo sin juzgarte

Si estamos convencidos de que nuestra felicidad depende de alguien, cuando éste, por cualquier razón, se aleja de nuestra vida, nos parece que el mundo está cayendo sobre nosotros. Pero esto es sólo una convicción de la mente. Las reuniones se utilizan para hacernos evolucionar, y si una relación entra en crisis, cada intento racional que hacemos de reajustar las cosas las empeora, en un círculo vicioso que siempre es el mismo. Primero él se aleja, luego ella lo hace, luego lo vuelve a hacer, hasta el inevitable final, que revela una sola cosa: la relación entre Alice y su novio estaba al final de la línea, la magia se había apagado y su menage se había convertido en una agotadora lucha de brazos, en la que se pierde incluso cuando se gana. Ahora Alice no sufre porque está con otro, sino porque no se ha rendido, sigue jugando a la lucha de brazos, pero al otro lado de la mesa ya no hay nadie. Ahora sólo está ella peleando consigo misma….

La soledad es su mejor aliado

¿Qué debe hacer Alice ahora? Enfoca tu atención en lo que sientes y sólo en esto, poniendo a los hombres, las relaciones, las esperanzas, las estrategias, los errores en segundo plano . Ahora que todas las relaciones han llegado al final de la línea, ella está sola: desde aquí, debe empezar de nuevo, de una manera nueva. Reflexionando sobre un hecho: quizás nunca ha estado realmente atada a los hombres de su pasado, sino sólo a la idea de tener un novio porque “es lo correcto” y ahora que se ha encontrado sola, no puede darse paz. “No podía decidir cómo sentir” es la frase central en torno a la cual gira todo su problema: Alice se sintió impotente en ese momento, porque no era capaz de manejar sus emociones. En realidad, lo mejor no pudo haberle pasado a ella, porque las emociones se viven, no se deciden! Sólo al tomar nota de sus estados de ánimo sin juzgarse y sin juzgarse a sí misma, Alice podrá encontrar el camino de regreso a la serenidad.

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