No evite las emociones negativas o se convertirá en una víctima.

Vivimos en la era del compartir universal: gracias a Internet y en particular a las redes sociales, estamos siempre conectados y en todas partes y muchas de nuestras experiencias se vuelven inmediatamente “virales”, al menos entre nuestros amigos y conocidos. Compartimos mucho, pero no todo: todavía hay algo que es mejor no externalizar. Son las emociones negativas , dolorosas: la inseguridad, el miedo, el aburrimiento, la tristeza son sentimientos que escondemos, con el temor de que no son aceptados en un mundo que parece estar poblado sólo por gente feliz que sonríe felizmente ante el último yo.

Este fenómeno es al menos parcialmente comprensible: las emociones negativas se perciben como signos de debilidad y cuando la apariencia importa mucho, pueden considerarse fácilmente como molestas pelotas para el pie. Siempre debes ser fuerte, alegre, sonriente, ganador. El problema no es tanto ocultar estas emociones a los demás, sino que con demasiada frecuencia las ocultamos a nuestros propios ojos: si ha ocurrido, significa que hemos transformado un supuesto rechazo externo, en algo interno. Rechazamos una parte fundamental de nosotros mismos y esto es contraproducente: nos volvemos banales y superficiales y, a la larga, corremos el riesgo de enfermarnos.

¿Quieres estar bien tú también? Dar la bienvenida a cada emoción

Las emociones rechazadas se convierten en enfermedad

El miedo detrás de tal comportamiento es que de no ser aceptado : si todo el mundo está alegre y despreocupado (porque todo el mundo enmascara su parte “negativa”) significa que somos nosotros los que estamos equivocados. Así, intentamos ocultar nuestras emociones negativas , llenando nuestras vidas de compromisos, distracciones y entretenimiento, negando problemas y dolores o tratándolos con superficialidad. Entras en un círculo vicioso y tarde o temprano pagas el precio: los síntomas psíquicos o físicos, a veces enfermedades existenciales muy intensas, serán la única forma en que esas emociones negativas reprimidas o negadas, puedan expresarse. Por sorprendente que sea, como seres humanos también necesitamos percibir estas emociones para hacerles sitio: no hay otra manera de crecer y evolucionar.

Es una regla universal: sin las dificultades, sin las pruebas que hay que superar, nuestra especie no podría haberse desarrollado como lo hizo. La historia nos enseña cómo los momentos de gran crisis han preparado a menudo el terreno para el futuro progreso de la civilización. Desde un punto de vista psicológico, debemos recordar que el dolor, un momento de crisis, de estasis o de apatía son a veces necesarios para separarnos de lo que ya no nos corresponde, para cambiar nuestra piel y abrir nuevas ventanas en nuestras vidas.

Las cinco emociones negativas que más escondemos

  • Inseguridad
  • Miedo
  • Tristeza
  • Aburrimiento
  • Incomodidad física

LEA TAMBIÉN: ¿Puede aceptar sus debilidades?

Póngase en contacto de nuevo con su pieza no escuchada

Para sentirse bien, para evitar que las emociones negativas, rechazadas, se conviertan en algo más taimado y peligroso, debemos volver a ponernos en contacto con nosotros mismos y con las experiencias más auténticas, especialmente aquellas que nos asustan o nos perturban. Tenemos que encontrar de nuevo la armonía entre lo que sentimos y lo que salimos: si durante demasiado tiempo las dos cosas han viajado por caminos diferentes, ha llegado el momento de ponerse la máscara y legitimar las propias expresiones auténticas.

Atención: no significa que a partir de mañana tengamos que hablar con todo el mundo sobre nuestros problemas, nuestras ansiedades o dificultades. Significa empezar a hacerlo de nuevo con nosotros mismos: suspender el juicio negativo sobre nosotros, abandonar el comentario continuo fuera de pantalla que a menudo acompaña a lo que escuchamos y hacemos. Estar triste no significa no ser válido, así como estar feliz no significa ser válido.

Esto, por supuesto, no debe dar lugar a quejas constantes, porque incluso esta actitud puede ser un canal equivocado que realmente nos aleje de nuestros estados de ánimo. Tienes que aprender a estar con incomodidad, cuando la hay: volver a contactar con esas partes no escuchadas de nosotros es la mejor manera de encontrar la autenticidad sacrificada en el altar de la apariencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *